Sábado, Febrero 24, 2018
   
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Todo está "ferpecto"

Suena alegre el carnaval

La gran fiesta de los disfraces echa el telón con una buena nota que le hace avanzar hacia su objetivo de lograr el Interés Nacional con una edición que ha tenido muchas más luces que sombras.

Es la tercera gran fiesta de Cartagena, pero quizás la que más crece en participación en los últimos años y la que más moviliza a los vecinos de barrios y diputaciones. El gran tesoro del Carnaval está en su gente y en su espíritu, pues sólo así se entiende tantos meses de preparativos de vestuarios y de ensayos de bailes. Sólo con esas ganas se entiende el esfuerzo, el tiempo empleado e imágenes como las que se contemplan año tras año con las movidas que tienen muchos grupos para desplazarse desde las afuerzas al centro urbano en comitivas de coches particulares, pues la economía de la mayoría de los grupos no permite contratar autocares o furgonetas para transportar tanta gente y tanto material voluminoso.

La calidad ofrecida en el desfile fue muy alta, al igual que las chirigotas ofrecieron, posiblemente, el mayor nivel global con los cinco finalistas de este año. El certamen de coreografías, por su parte, sigue siendo uno de los focos más populares y ahí los grupos locales han evolucionado mucho en pocos años, siendo ahora firmes apuestas por la victoria final.

En realidad, todo lo que se ha desarrollado bajo techo ha sido exitoso. Fuera, a cielo abierto, el enemigo principal ha sido el clima adverso, pero sigo echando en falta más ambiente carnavalero en las calles. Algo hay que hacer en este terreno. También en la gala de la reina. Más de cuatro horas son muchas, por muy vistosas que sean las candidatas. ¿Se puede plantear para otros años trasladar la gala a la pista central del Palacio de Deportes?, dejo ahí el planteamiento. Este año el pasar la elección de la corona infantil a otra jornada creo que ha sido bueno y se pueden seguir estudiando innovaciones.

Lo que no me gustó (casi) nada fue el pregonero. No entro en si era una buena elección previa la del televisivo Kiko Hernández, me refiero a la oratorio que ofreció. Muy floja. Dicen que vino dentro de la campaña para conseguir la Declaración de Interés Turístico Nacional, pero que ha costado su presencia unos nueve mil euros, dinero que bien se podría emplear en otras cuestiones, como vestir más la ciudad de carnaval. En el Carnaval de Tenerife no hay pregonero y en otros esa labor la desarrollan personas destacadas del propio carnaval, aquellos que lo han mamado y saben propagar sus excelencias. Los candidatos de fuera siempre deben documentarse los días previos y no siempre saben conectar con los miles de carnavaleros.

Ha mejorado la fiesta del cierre y aplaudo la introducción de singularidades como ‘las pelotas de don Carnal y las tetillas de doña Cuaresma’. Todo lo que sea señas de identidad es positivo. Echo de menos más protagonismo de ambos personajes principales y también que la ciudadanía se disfrace para dar colorido a la calle.

Son impresiones particulares de una edición que bien merece avanzar hacia su objetivo de repercusión nacional, pues, en general, a muy pocos tiene que envidiar.  Todo ha estado ‘ferpecto’.

 

Esperando a la mediación

‘Parece que vamos pero no vamos’. Es la sensación con que llega por estas tierras el ‘Día europeo de la mediación’, que se celebra este domingo.

Desde hace años se vienen repitiendo el mismo discurso sobre las excelencias de la mediación, pero no termina de implantarse. La teoría de que en muchos conflictos las partes pueden acordar un acuerdo sin entrar en la vía judicial es muy buena, pero esta opción no ha calado o no se ha sabido vender bien. Es cierto que tiene muchas ventajas, pues hay temas que cuando llevan años en los tribunales su resolución no convence ni a una ni a otra parte, mientras que con la presencia de mediadores se pueden encontrar un punto de consenso cediendo ambas partes sin esperar a que la lenta justicia actúe. ‘Más vale pájaro en mano que cien volando por los juzgados’.

¿Qué ocurre entonces? La mediación no crece como debiera y la estadística sí refleja que los tribunales siguen amontonando causas pendientes. Es evidente que la mentalización entre los profesionales jurídicos y la ciudadanía todavía no existe. ‘Lo que no se conoce no existe’, es el lema de la empresa que dirige este periódico y esa frase se puede extrapolar a este asunto. No se ha difundido bien las ventajas de la mediación ni datos que reflejen que cada vez es un recurso más utilizado (si no se ve que otras personas hacen uso de ella, no se popularizará). Sólo se escucha que es ‘muy bueno’ y ya está. Algunos dicen que también influye que la mediación mueve menos dinero que un proceso judicial. Es decir, que tiene menos gastos para el ciudadano y, por tanto, menos costas para instituciones y menos ingresos para los profesionales. Son hipótesis.

Mi sensación es que la mediación está pero no como debiera estar, pero, como digo, es mi sensación, pues quizás esté equivocado y todo está ‘ferpecto’.

 

Y ahora, a festear’

Tras la sentencia de unas elecciones hay que saber ganar y perder, y más cuando hablamos de fiestas. Todo lo que no sea así es minar pilares.

Reconozco que tengo debilidad por las elecciones, quizás porque mi etapa de madurez se desarrolló a la par que se instauraba en nuestro país la democracia. Siempre seré partidario de varios candidatos a sólo uno, pues pienso que el espíritu demócrata premia las tormentas de ideas sobre un único pensamiento. Lo primero motiva y lo segundo invita a sestear.

Anoche dos mujeres se presentaron con el respaldo de buenos ejércitos en los comicios carthagineses. Lola superó a Merche por la mínima. ¿Eso es bueno o es malo?

Hace unas fechas, la ahora desaparecida (lamentablemente) revista ‘Tiempo’ titulaba ‘Cataluña contra Cataluña’ tras el resultado de las elecciones autonómicas y el equilibro entre los votos nacionalistas e independentistas. No me gustaría nunca titular ‘Carthagineses contra Carthagineses’, en absoluto. Para empezar, los festeros no son políticos y ahí radica la pureza de su espíritu. En segundo lugar, los que han perdido tienen que saber perder respetando el resultado de la mayoría (por simple que sea) y siendo conscientes que todos siguen en el mismo barco. En tercero, los que han ganado tienen que saber ganar reconociendo que casi la mitad no los votaron, pero que también hay que gobernar para ellos si se quiere que todos los remos del barco vayan al unísono.

Ahora se abre una nueva etapa que a priori nadie puede decir que será mejor o peor que las anteriores. Hay que dejar hacer antes de valorar. Hay retos por afrontar, como fácilmente se puede deducir leyendo los programas de las dos candidaturas. Hay que hacer mucho dentro y fuera. Valga otro ejemplo: ¿Por qué en los últimos tiempos se alistan más ciudadanos a los romanos que a los carthagineses? Otra pregunta para analizar. 

El buen festero no tiene intereses económicos en hacer fiestas, pues la realidad es que le cuesta dinero, tiempo y casi la salud. Por ello, hay que ‘festear’ unidos y como un ejército, pues así surgieron y crecieron ‘Carthagineses y Romanos’ y así ganaran batallas futuras. Gracias Merche. Bienvenida Lola. Así todo está ‘ferpecto’.

   

De calvo a lucir tres pelucas

No son buenos los extremos. Es mejor un término medio. ‘Ni calvo ni tres pelucas’, como nos educa el refranero popular. Cartagena vive un fin de semana de locos después de una semana de ‘puentes’ casi en vacío y antes de la semana de Nochebuena. En una el ’desierto’ se justificaba porque muchos viajarían fuera del municipio y en la otra se aduce que ya está la Navidad. La cuestión es que la gran mayoría de actos se han condensado esta semana, especialmente en el fin de semana.

Es imposible acudir a todos, pues muchos se solapan. Apunten. Hoy hay concierto de música de la agrupación Virgen de la Soledad, exposición cofrade en el Palacio Molina, gala solidaria de la Hospitalidad de Santa Teresa, cita de cuadrillas en Hispanoamérica, Auto de Reyes Magos en Los Dolores, exposición en ISEN, concierto ‘Dama, dama’ en el Teatro Circo, actividades del programa navideño de la concejalía de Festejos…

Si pasamos al sábado, ya es el ‘acabose’. Concurso de dibujo en Salesianos, concierto rotary en el paraninfo, mercadillo solidario y musical en el Carlos III, ‘matanza’ en Santa Lucía, recogida marraja de alimentos, fiesta del cerdo en Los Urrutias, Teatro que tenderá una mano a Ápices en El Batel y otra cita teatral también en Hispanomérica, misa con cuadrilla en San Ginés, actividades navideñas de Perín… El domingo es más tranquilo, pero no se queda ‘manco’. Estreno de Belén de La Aparecida, romería de El Cañar, recogida de juguetes con espectáculos de la Fundación SOI en la ciudad, festival de bandas en la plaza de San Francisco, conciertos de Son de Mar y Coral Cartagonova, etc.

Cartagena tiene una oferta inmensa de ocio, cultura y solidaridad gracias, en gran parte, a la labor desintesada de muchos vecinos. Es imposible coordinar a todos y es maravilloso que con tanta actividad se invite a los cartageneros a vivir la calle, pero es una pena que tal acumulación (dudo que existan otras similares tan abundantes en otros lares) evite un disfrute mayor de tanta propuesta.

 

Prepárate, va a estallar el obús

La letra que popularizó la banda de rockera ‘Obús’ bien puede servir como banda sonora de la película que están ofreciéndonos en los últimos tiempos nuestros políticos más locales. Lanzamientos de puyas, reproches y escaso respeto, todo aderezado por intrigas palaciegas. ¿Tienen que ser así los servidores públicos que elegimos los cartageneros para esta legislatura? No lo creo. La educación no está reñida con el fondo. 

Como es obvio, entre tanto político hay de todo, pero los que más se ven casi siempre son los que más dan la nota y enseguida se genera la sensación de que ‘todos son iguales’. Ayer tuve la ocasión de seguir el pleno municipal a través de la transmisión en directo por internet que ofrece el Ayuntamiento. Momentos muy desagradables, tensiones que se pueden cortar con armas blancas, descalificaciones, ambiente de crispación, recordatorios amenazantes, mal rollo… Ya no es cuestión de señalar, pues los que han sembrado esa cosecha lo saben. Y si no es así, que se miren el ombligo más que estar buscando enemigos. Eso sí, que lo hagan aislándose de los forofos de sus partidos, que muchas veces son los que alimentan las discutibles posturas de unos y otros. Hay formas y formas.

Desde fuera no parecen servidores públicos, parecen ‘políticos’. Es decir, no la definición original de esta palabra, sino la que se ha alojado en muchas mente, ésa que los señala como gentes que se obsesionan con el poder pensando que son (o pueden ser) los amos del cortijo o, cuanto menos, su piedra angular. Ni lo uno ni lo otro, y mucho menos ‘justicieros’. Pasarán como tantos que han pasado y la institución seguirá ahí.

El receso ordenado por la alcaldesa no sorprendió a nadie. “El Pleno no está a la altura que merecen los ciudadanos”. Dijo y mucha razón tiene. Después pareció enderezarse la cosa, pero todo esto sigue sonando muy mal. Estoy convencido de que todos trabajan en sus menesteres, pero se ha levantado una cortina de la que nadie sale bien parado. Tres personas diferentes en tres foros distintos me han hecho comentarios muy negativos hoy sobre la corporación municipal y lo peor es que tienen argumentos de sobra.

Luego está el tema del gobierno municipal. El pacto PSOE-MC con el padrinazgo de CTSSP parece que le queda poco recorrido. Fue un matrimonio de conveniencia sobre aguas que cada vez son más revueltas para ganancia de pescadores (PP), aunque con tanto mal rollo cualquier otra combinación política es posible.

Es la sensación que hay en una corporación que bien podría recibir ‘carbón’ estas navidades, aunque, quizás, un servidor esté equipo y resulta que todo está ‘ferpecto’.

   

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