Martes, Noviembre 21, 2017
   
Texto

Con la venia… Andrés Carrillo

“Para mí el heavy metal es algo más que un estilo musical, es una religión”

  • Entrevistado: Andrés Carrillo de las Heras, magistrado-juez del juzgado de Lo Penal núm. 3 de Murcia

“Gánate el respeto de los demás, teniendo la osadía de ser tú mismo” (Doctor House)

¿Quién es Andrés Carrillo?

  • Nació en Sevilla, pero si le preguntas de dónde es contestará, sin lugar a dudas y rotundamente, que de Cartagena, aunque reside actualmente en Murcia.
  • Se preparó las oposiciones de judicatura, para la cual se corto por primera y última vez su larga melena a pesar de que a día de hoy sigue siendo el deseo de su madre, ver a su hijo con el pelo corto.
  • En su trayectoria como juez, sus inicios se remontan en los juzgados de Ibiza, Benidorm, Cartagena y Murcia, donde después de abandonar el juzgado de Instrucción núm. 6 de los de Murcia pasó a Lo Penal núm.3.
  • Padre de tres hijos, disfruta como ‘un enano’ del heavy metal, dedicando sus días de asuntos propios para ir a esos conciertos que le acercan tanto a la felicidad.
  • Entre sus aficiones más frecuentes se encuentran el buceo, deporte que le produce una enorme sensación de paz, el cual práctica de forma habitual en Cabo Palos, aunque últimamente también practicando la natación en el mar.
  • Andrés Carrillo también es un gran poeta, ofreciendo recitales acompañado por otro amantes de la poesía. En cada momento que puede de música rock, metal o heavy, hace alarde de su maestría en la dialéctica y en la rima que sale de sus más profundos sentimientos.


¿Fue vocacional ser juez?

Realmente yo quería estudiar Filosofía, pues era lo que me apasionaba en el momento en que terminé mis estudios previos a la universidad, pero siendo realista, no era una opción que me fuese a dar la posibilidad de forma real de ganarme la vida, y en cierto modo para contentar a mis padres que querían que estudiase Derecho, fue por lo que decidí finalmente empezar a estudiarla.
Eso sí, una vez que inicié mis estudios de Derecho, tuve claro que sería juez y más claro aún que sería en la jurisdicción penal, ya que para mí, al menos, la esta jurisdicción representa la esencia del Derecho, donde se deciden los derechos fundamentales de una persona, donde se decide su libertad y por ende donde al mismo tiempo se protege a las personas víctimas de otros. Los asuntos de ‘perras’, desde que estuve en la jurisdicción civil, supe que no me interesaban demasiado.

¿Qué significa para usted el heavy metal?
Para mí lo es todo. Es más, para mí el heavy metal es algo más que un estilo musical, es una religión. De hecho tengo incluso tatuados algunos de los grupos más significativos en mi vida. Comencé escuchando este estilo musical desde mi juventud en España y cuando estuve estudiando en Estados Unidos. Llego a casa y pongo mi música, estoy en el despacho del juzgado mientras realizo trabajo y pongo mi música. El heavy metal es una gran religión politeísta, donde cada grupo es un diós, y cada persona cree más en un diós que en otro.

¿Qué diferencias ha notado de estar en el instrucción a pasar al juzgado penal?
Pues, en resumen
(risas), ha sido como pasar del infierno al purgatorio.

¿Echa de menos la sala de instrucción?
(Risas) En absoluto, como decía, era un trabajo de máximo rendimiento, donde dedicaba por completo mi tiempo a tal función, las guardias eran interminables y he terminado quemado. Ahora me siento en una posición de trabajo más cómoda en la que al menos, ahora, tengo una tarde libre en toda la semana, pero ya es una tarde. Yo todos los días después del juzgado dedico de 17 a 21.45 horas de trabajo en casa, y sólo me permito una tarde a la semana para descansar, la cual, por cierto, estoy empleando ahora mismo en esta entrevista.

¿Considera que los jueces y fiscales van de la mano a la hora de decidir las libertades cuando estaba en la instrucción?
En mi caso puedo asegurar que no. Evidentemente, el Ministerio Fiscal hace su labor, y la hace de forma excelente, pero si en un momento dado, tras una declaración o una vez presentadas pruebas el fiscal solicitaba prisión provisional, y yo no pensaba así, esa persona se quedaba en libertad. De la misma forma que si la Fiscalía no la solicitaba, y yo consideraba que esa persona debía ingresar en prisión provisional, así lo ponía en mi auto.

¿Alguna anécdota de algún asunto?
El que recuerdo que ha sido para mí el más importante de mi carrera fue en Cartagena, cuando estaba al cargo del juzgado de Instrucción, en el que se llevó un asunto de unas muertes entre dos familias, una de payos y otra de gitanos. La familia de los payos que eran los autores de las muertes, habían tirado los cuerpos en unos pozos de La Unión, y esa instrucción para mí, desde un punto de vista profesional, fue apasionante, al margen de medios que se tuvieron que desplegar para llegar a conclusiones en la instrucción por las pruebas a practicar que se tuvieron que hacer. Lo recuerdo bastante bien y fue toda una experiencia para mí.

¿Defina Justicia?
A ver, podríamos hablar de términos de justicia desde un aspecto filosófico, pero no es el caso que a mi me compete, además que en la práctica o realidad son totalmente inexistentes. Desde mi perspectiva, la aplicación de justicia esta totalmente ligada y sometida a las leyes existentes, y dentro de ese marco deben aplicarse. Ahora, dentro de los límites que marca la ley en los que una pena puede ser mayor o menor en un determinado delito, si que se puede en ese momento hacer una aplicación más razonable de justicia. Si una pena conlleva unas penas de entre 10 y 15 años, lógicamente se hace más o menos justicia condenando de la forma más justa y razonable a esa persona con la pena que se determine examinando todas las circunstancias externas, no sólo el hecho en sí.

¿Alguna vez a tenido alguna situación desagradable con algún condenado o investigado?
¿Alguna?... ¡muchísimas veces! Lo más bonito han sido insultos donde se acordaban de mi madre y mis muertes hasta situaciones en las que he llegado a pasar verdadero miedo, pero miedo. Pero por suerte nunca ha llegado a más, en ese momento he tenido que recordar que si esa persona me lesionaba, estaría cometiendo un delito que podría llevar una pena de 3 años, y finalmente nunca ha llegado a más.

¿Cree que existe corrupción en los juzgados?
Para nada, no creo que exista en ningún momento corrupción en el poder judicial, evidentemente siempre hay ovejas negras en todos los rebaños, pero porque haya alguno no por eso existe corrupción en el juzgado. Yo no creo que mis compañeros, al menos los de Murcia estén de ningún modo en esa dinámica, ni ninguno en general. Aunque sí que he de decir, que en algunos asuntos que yo he instruido, luego por alguna razón han terminado en archivo en otro juzgado, y a día de hoy no me lo explico.

¿Alguna vez han intentado sobornarle?
(Risas) Pues sí. Alguna vez ha entrado algún abogado el cual ha comenzado a decirme cosas raras que ni decían ni no decían, pero simplemente con decirles que por favor abandonasen mi despacho antes de que la cosa se pusiese fea ha sido suficiente.

¿A qué personaje histórico tiene algo que agradecerle?
Evidentemente, mi vida a sido muy marcada por la música, por tanto diría que numerosos grupos de música han sido mis compañeros en numerosos momentos de mi vida, decirte cual sería mi favorito estaría muy complicado, pero tal vez si tuviese que decir uno sería Led Zeppelín, ya que fue de los primeros que comencé a escuchar.


Agradecemos la entrevista concedida por Andrés Carrillo, por dedicarnos esa única tarde que tiene a la semana para tener esta entrevista. Entrevista que entre un vino blanco y como no, una bebida de cola, dio a este entrevistador el gusto de escuchar a una persona con un dominio de la dialéctica increíble. Probablemente, por ser un filósofo justiciero o un juez filosófico, en todo momento deja a un margen sus pasiones para que nunca le nuble la razón en sus pasos por el juzgado. Derrochando poesía en sus pensamientos, ante todo demuestra y muestra un ser auténtico, lo cuál hoy en día es algo tan escaso como valioso. Mis respetos su señoría, para mí, sin lugar a dudas, es un magistrado al que admirar tanto en su labor profesional como modelo en su libertad para vivir como a cada uno le viene en gana. Un verdadero placer y muchísimas gracias.

 

 

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