Viernes, Diciembre 14, 2018
   
Texto

La oscura cobardía de España

Reza una cita anónima que; “la verdad, es el alma de los honestos, la mentira, la de los cobardes, la traición la de los miserables”. Y así podemos resumir la oscura cobardía esgrimida por la nueva clase política española, los que se llaman progresistas y no son más que un fraude y una gran y cobarde mentira, amparados, nacidos y sustentados a la sombra de la permisiva democracia con la que ya nacieron, y ahora, producto de la corrupción y del desatino político, la desprecian. Crecen como parásitos del sistema que denuncian y quieren desterrar, mendigando anárquicas propuestas y mueren políticamente, producto de su propio fracaso en un ciclo natural que se repite cada cierto tiempo.

 

En esta España de pandereta aparecen los tardo-progresistas de Podemos, los del nuevo y fracasado PSOE con divisa populista y populacha, y los independidas de fortuna, charnegos fracasados aderezados con una salsa romesco sectaria formada por indigentes sociales, gracias a esa democracia cuarentona a la que escupen y humillan. Llenan el Congreso de actuaciones circenses propias de enfermos psicológicos por un déficit de protagonismo social, y lo logran amparándose en la política actual, cajón de sastre para populistas, inútiles sociales e incompetentes intelectuales, son los que se permiten judicializar al gobierno y censurar a la corona española mientras alaban las populistas dictaduras bananeras como la de Venezuela o las autocracias orientales, quizás por estar en nómina y chupar de ellas. Condenan la paz y alardean de la violencia, eso sí, en ordenada y sumisa horda, son los que reniegan del heroísmo de Echevarria y su poderosa arma, un monopatín que, al contrario de estos cobardes, sí echó huevos. Son los que maldicen el homenaje de las víctimas del terrorismo, de las alimañas de ETA como el asesinato vil de Miguel Ángel Blanco. Son los que justifican los asesinatos de ETA y los actos vandálicos por “defender ideas políticas”, son usureros de la honestidad y trashumantes de la mentira. Son los que justifican los desproporcionados linchamientos cobardes a Guardias Civiles y consortes, y los que vitorean el acoso y la intimidación de los independentistas catalanes para conseguir un trazo de protagonismo y popularidad insustancial y ocasional. Son los que apoyan la limitación de la propiedad privada conciliando la 'okupación' como forma de vida, pero no en su casa. Son los que anteponen derechos a los inmigrantes antes que, a los propios españoles golpeados por la desgracia y el desamparo.

 

Estos populistas de mierda, más que pena dan asco, son los que abusan de los trabajadores y de las ayudas sociales como Echenique. Son los que prevarican con dinero público como los concejales madrileños Mato y Meyer. Son los que se enriquecen como Espinar especulando con propiedades sociales quitándoselas a los indefensos que dicen representar. son los expulsados de la Uni… por no trabajar como Errejón o los parásitos emanados del sistema al que detestan como Iglesias. Son los que malversan fondos y los embeben en trapicheos económicos de medio millón de euros como Monedero. Son los que se permiten atacar solo a la Iglesia Católica como objetivo cruel, la misma que da de comer y educación a millones de indigentes sociales, mientras, ellos y ellas prevarican socialmente y la lista es infinita y su cobardía, los limita hacerlo con otras confesiones. Son una casta cobarde, se amparan, aprovechándose del homosexual y hacen de ello su liturgia mística endemoniada en la radical promiscuidad, como si estuvieran perseguidos en Europa, precisamente donde la libertad y el respeto es el faro de la ilustración de todo ser humano, pero no tienen cojones ni ovarios a criticarlos en Bolivia, Venezuela o los países árabes donde están más que perseguidos, censurados y acosados, eso es cobardía supina en su máxima expresión. Denuncian los procesos democráticos que les periten protagonismos, mientras amparan la autocracia y el absolutismo basándose en la dictadura más rancia y fracasada, pues al final, no es más que anarquismo, libertinaje y trastocar el sistema establecido para aprovecharse de él. En palabras de este clan de rufianes, son simplemente miserables, y ante la cárcel y un juez se cagan literalmente, esa es la gallardía de su cobardía, la grandeza de su vergüenza.

 

España es tierra de valientes, tierra de héroes, tierra de nobleza, España es permisiva, solidaria y hasta mártir, y la historia es implacable y se repite, tiene su cara oculta, su vergonzosa sombra, su lóbrega tracción,  la vergüenza de la sangre española, como reza la canción de Tena, y todos estos populistas de alcoba pestilente, incluidos los traidores de fajan que prostituyen las condecoraciones militares producto de sacrificios y esfuerzos, incluidos los moradores de los consistorios como el cartagenero, gaditano, ferrolano, madrileño, barcelonés, maño y un sinfín de maleducados, prepotentes y mediocres seres que lo habitan sin contingencia de partido ni color, pasan a la historia como disolutos políticos y fraudes sociales que incluso llegan a mitigar a los corruptos que llenan las cárceles.

 

El populismo ocasional aparece temporalmente en nuestros ayuntamientos, en nuestras taifas o comunidades autónomas y en nuestro Congreso, pero estos, como un virus que se autodestruye víctima de su propia egolatría, joden a su paso lo que tocan y convierten en chatarra lo que funciona, cosas de la progresía de izquierdas y del chabacano populismo nacionalista. Son la parte oscura de la cobardía que ha acompañado a España durante su larga existencia.

 

Pero en Julio hay una brisa de aire fresco que nos recuerda que las palabras, Humildad, Sacrifico, Honor y Gallardía tienen su sentido, la entrega de nombramientos en nuestras academias y escuelas militares, pese a quien pese y joda a quien joda.

 

Decía De Gaulle, polifacético personaje francés que; “Patriotismo es cuando el amor por tu propio pueblo es lo primero; nacionalismo, cuando el odio por los demás es lo primero." Pero termino con Galdós. “Hay una virtud que es la más preciosa y la madre de todas, la humildad, una virtud por la cual gozamos extraordinariamente”, y concatenando el resultado de la expresión, otra cita para…, los miserables, ya que la mayor miseria es la ignorancia y de ignorantes y miserables estamos tan copados que no cabe uno más.

 

 

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