Martes, Julio 17, 2018
   
Texto

Entre el burro de Gerona y el tonto emperador

No sé si sabéis que, en Cataluña, lo que venía y viene siendo Barcelona, Tarragona, Lérida y Gerona, hay un grupo de independentistas que, sumando la farsa circense y vergonzosa del 1 de octubre, no llegan al 37% de los 7 millones de catalanes, perdón, y catalanas … (por podemos y socialistas, ya saben, compañeros y compañeras), si le quitamos los votos mendigados en las urnas y falseados, pues serán eso, los 300.00 votos (5%) de la CUP, ANC y Ómnium que arrastran a indigentes nostálgicos y las marionetas siempre recurrentes de la comunidad estudiantil sin dos dedos de frente ni de cogote, manipulados y adoctrinados en el nazismo más puro e irreverente de la cultura profunda catalana o lo que es lo mismo, una fascista mentira creada por fascistas de escaparte que se creen raza superior, estos que adolecen de persecución cristiana y opresión franquista, que no son más que una reata de petulantes aspirantes a nazis de alcoba y canuto.

Esta, fachosa por fascista apuesta de referéndum que más se parecía a cuatro payasos pagados a modo de figurantes en una película de Berlanga, ha sido un espectáculo internacional bochornoso y decadente por ridículo y esperpéntico, digno de una comparsa decimonónica de lazareto. Adornado estéticamente por esos que recogían votos por las esquinas cuales furcias baratas o, los que mendigaban en los semáforos cuales indigentes mafiosos limpiando cristales u ofreciendo pañuelos para después del trasiego sexual independentista. Esos que tachan al resto de España, a los Jueces y a la propia Constitución del 78 como represión franquista  o candado libertario, estos tontos con barretina y los que usan coleta de Podemos, que nunca mejor vienen a colación estos morados subversivos y ya destapados parásitos de la patria que ocupan escaños y los mantennos nosotros y se alimentan de ADN terrorista, de delincuentes y de adictos, y estos son hechos que  no opiniones, tienen por imagen independentista catalana al burro catalán originario de Gerona, valga la redundancia del oriundo y del emblema,  manipulado y  manejado al antojo de los saltimbanquis, un tonto con flequillo a lo Claudio, y su paralelismo ente el burro y el tonto emperador, esos que espero, esperamos y deseamos que acaben en la cárcel lideraros por el Claudio del imperio “catalufo”, casualmente, muerto a traición por sus propia familia, misma génesis y mismo metafórico destino o fin. Estos sinvergüenzas quieren independizarse, pero con el bolsillo español y a costa del sacrifico de los verdaderos trabajadores catalanes.

Dice la historia antigua que, a sus 52 años, tras el magnicidio de Calígula, Claudio fue elegido inesperadamente emperador por los centuriones –gabrieles, rufianes y demás calaña-. Así fue como este miembro marginado de la familia imperial -de Convergencia de Cataluña-, entregado a sus estudios y a los banquetes -ofrecidos por el ladrón Pujol, el delincuente más y demás reatas de familias ladronas y promiscuas de la nobleza catalana-, se convirtió en el hombre más poderoso de Roma, -en este caso de la Cataluña independentista como el tonto útil-. Dicen los historiadores que la historia de Claudio fascina porque es atípica, al igual que su persona, y porque su carácter contradictorio constituye todavía hoy una pregunta sin fácil respuesta, para muestra, Puigdemont.

Dicen las crónicas y lisonjas imperiales que las burlas al tonto emperador que definían la actuación y el carácter de Claudio, no terminaron ni tan siquiera al morir. Séneca, ente otro lo convirtió en burlesco pasaje para la eternidad, y como Puigdemont, manejado, usado y manipulado, por tonto, en lugar en lugar de la esperable apoteosis gloriosa, el mártir al igual que el tonto emperador, se convertía en grotesca y festiva calabaza de Halloween y por siempre, por escarnio de sus sénecas del siglo XXI era recordado jocosamente a merced de sus patricios en bufonas bacanales independentistas.

Recordando a la vez que sonriendo a través de las ondas “coperas” de Herrera Santi González la Lisonja de Herodes Agripa a Claudio, su amigo, que le decía, “he conocido a tontos que se hacían los listos, he conocido a listos que se hacían los tontos, pero tú eres el primer tonto que conozco que se hace el tonto, llegaras a ser un dios”. Puigdemont se ha quedado en el camino, cuando sus delitos golpistas le lleven a la cárcel rodeado de su corte, pasará, a pesar de las asonadas de los de la tienda de muebles, como estúpida víctima al martirologio independentista, y como tonto usado al purgatorio del olvido, en el camino deja una economía maltrecha, un fraude político, instituciones corruptas y una Cataluña partida, vaya éxito.

 

 

Prohibida la publicación de fotografías de este diario digital con la marca 'CYA' en cualquier publicación o en Internet sin autorización.

 

 

Login Form

Este sitio utiliza cookies de Google y otros buscadores para prestar sus servicios, para personalizar anuncios y analizar las visitas en la web. Google recibe información sobre tus visitas a esta página. Si visitas esta web, se sobreentiende que aceptas el uso de cookies. Para mas informacion visite nuestra politica de privacidad.

Comprendo las condiciones.

EU Cookie Directive Module Information