Martes, Noviembre 21, 2017
   
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“¡Me lo han matado!”

Es una de las frases que se han escuchado esta tarde en la barriada Virgen de la Caridad (Cartagena), donde se ha producido un tiroteo que ha dejado sobre el asfalto dos cadáveres. Cobra fuerza la hipótesis de que el desencadenante ha sido un conflicto generado por la custodia de menor entre una familia de la barriada y otra de Alicante, ambas de etnia gitana. La Policía Nacional ha iniciado la búsqueda de los autores, quienes se dieron a la fuga.


La Barriada Virgen de la Caridad, también conocida en el argot popular por ‘Las Seiscientas’, parece no salir de la crónica negra para desesperación de la mayor parte de sus vecinos y del trabajo que llevan a cabo las asociaciones en pos de cambiar la imagen de este núcleo de población. Sin embargo, todo esa ardua labor se empaña cuando en la barriada surge un garito o con el reciente suceso del ‘caso de Cala Cortina’, que giró sobre la muerte de un vecino. Cuando los ecos de este asunto aún se escuchan, un tiroteo deja dos muertos y dos heridos.

Sobre las cuatro menos cuarto de la tarde, varios disparos han sonado y numerosos vecinos han avisado al teléfono de emergencias 112, alertando de que se estaba produciendo un tiroteo en la plaza de los Derechos Humanos, frente al centro médico de El Parchís. Al lugar, enseguida, han acudido efectivos de Policía Nacional y de Policía Local, acordonando la zona. El personal sanitario, desplazado en cuatro ambulancias, ha confirmado el fallecimiento de dos personas y que otras dos estaban heridas, siendo estos últimos trasladados al hospital.

No hay más versión oficial, por lo que a partir de aquí las informaciones tienen el lógico margen de error. Sí está claro que uno de los heridos, un varón de 38 años, presenta una herida por arma de fuego en el costado, mientras que sobre una mujer de 47 años que ha sido trasladada al centro sanitario hay dos versiones. Una que señala que tiene una herida superficial en el pecho y otra que relacionan el motivo con una alteración emocional.

Sobre las causas del tiroteo, al principio circulaban comentarios referentes a un ajuste de cuentas o temas de drogas, pero después ha cobrado fuerza que el conflicto entre estas familias de etnia gitana sea por la custodia de un menor, y que una haya llegado procedente de Alicante. También se apunta que al menos uno de los fallecidos es alicantino y otros comentarios que hablan de que el hijo es uno de los muertos y su padre, el herido.



Los cadáveres, tras personarse el juez y el secretario del juzgado de Instrucción número 5 de Cartagena, han sido levantados y trasladados al Instituto Anatómico Forense, mientras que en el lugar recogían pruebas los agentes de la sección científica y otros iniciaban la búsqueda de los autores (se apunta a que puedan ser tres, entre los que estaría un padre y un hijo), quienes se dieron a la fuga tras el incidente. Uno de los fallecidos, por lo que se podía observar en el lugar, parece que recibió el impacto de los disparos en la cabeza, quedando totalmente desfigurado.



Un hombre, que paseaba en bicicleta minutos antes del tiroteo, ha comentado que vio llegar cuatro coches con muchas personas. “Iban discutiendo desde el puente de Torreciega, parándose varias veces, especialmente los ocupantes de un Renault con matrícula ‘L’. Se bajaban de los vehículos y volvían a subir”, indica, señalando que después siguió su camino, cuando “escuché tres disparos y la frase: ¡Mira bizco la que has liado!”.



Otro residente de la zona fue alertado por su esposa. “Algo tiene que haber pasado porque se oyen gritos y disparos”, le dijo. Se acercó al lugar y vio que policías llevaban a una mujer de etnia gitana hacia un furgón, “que dijo algo amenazante, que no terminé de entender, dirigiéndose a las viviendas y con sus manos empañadas de sangre levantadas”. Otra escena que vio es a otra chica más joven, con la camiseta ensangrentada, gritando: “¡Me lo han matado!”.

Entre los numerosos vecinos que acudieron al lugar y permanecieron las horas siguientes circulaban comentarios referentes a que el motivo era un niño. “En los coches que venían de Alicante, al parecer, estaban el padre y un amigo”, que serían los que se bajaron.

Tampoco está claro si todos los disparos se efectuaron en plena calle o alguno tuvo lugar desde una ventana. Sí observamos como esa ventana era objeto de mediciones por parte de policías científicos, mientras que en el interior se encontraban policías nacionales, lo que refuerza esa hipótesis.

Al menos dos vehículos fueron retirados del lugar al estar relacionados con el suceso

 

 

 

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