Viernes, Junio 22, 2018
   
Texto

La gaviota, un mosaico de cuentos

Podría pedirle algo a los Reyes Magos, pero seguro que sería papel mojado, de hecho, los nuevos imbéciles progresistas, y digo imbéciles con propiedad de palabra, por esto de joder las tradiciones cristianas, tan odiadas por los promiscuos de alcoba de burdel barato, tanto en Granada, Valencia como en Madrid van a crear las reinas magas, en la capital, además con mamarrachada incluida, claro, todo sea por la igualdad de género y no discriminar…, aunque el aforo sean niños ilusionados, y uso el masculino como siempre, en pocos años y si por estos descerebrados fuera, no lo descarto, habrán charlas en los colegios donde se recriminará la heterosexualidad y hacerse “artista” en todas sus derivadas será un plus en el CV.

 

Además, está claro el movimiento promiscuo de esta horda de horteras de la dignidad, hacer una cabalgata del orgullo gay en Reyes, en 5 de enero para reclamar la lucha ante la represión y al azote social…, habrá que sacar a los reyes el día del “orgullo” para reivindicar nuestra diversidad,  lo dicho, “Imbéciles”, pero con “H”, puestos a decir tonterías…, pero todo esto no es producto de la casualidad, es producto de una permisividad incontestable de los partidos hegemónicos que han propiciado la aparición de partidos oportunistas y mensajes absurdos, de su traición al pueblo español y de su cobardía, aderezada la ensalada con brotes de corrupción y avinagrada con falta de dignidad, y por esto de la globalidad, tanto en las 17 taifas, en Génova y en Ferraz asoman los culpables del desasosiego español del siglo XXI, y la “Gaviota” se lleva la palma y no la del Paraíso de San Juan, o lo que es lo mismo, Rajoy, ese hombre oscuro y torpe que ha arruinado este país, y digo bien, su “calma chicha” permanente ha propiciado que los quijotes con mayúsculas ocupen las direcciones socialistas en la última década, Zapatero o príncipe de las tinieblas, y el Gargamel de Ferraz, el Sánchez ególatra, además de esta reata de los comuneros del siglo XXI. Gobiernos y oposición en el ostracismo de Fernán Caballero y su mosaico de cuentos.

 

Y claro, derivado de su torpeza e hipotecas tomó cuerpo la corrupción que ha arruinado este país, donde los pobres pensionistas y sus viudas pierden poder adquisitivo a pasos agigantados sobre una pensión cada vez más ridícula, mientras, los políticos se llenan los bolsillos con sueldos escandalosos y, producto de su equivocada praxis social de escaparate, los emigrantes sin trabajar viven con el triple de esa pensión, y además, con más derechos, ¿política social o imbéciles de guardia?, ¿a alguien le sorprende que se esté girando en Europa tras EEUU a políticas de contención y protección socioeconómicas y culturales?

 

Además, estos cínic@s de banquillo azul y rojo, cobran sueldos desmedidos, y cuanto más nos acercamos a las taifas y a los feudos municipales, más déspotas aún. La regeneración de la política que sustentaban los rojos de turno, los soplagaitas y perroflautas de la rancia nueva izquierda, antisistemas y fraudulentos, los que solamente han aprendido a chupar del erario como la casta que critican, se han convertido en regeneración, sí, pero de la “casta”, la casta sigue siendo casta, pero estos sin casta –clase-.

Así han aparecido por doquier, partidos populistas y provincianos que pretendían ser populares y provinciales pero, de casta le viene al galgo y el inútil e inepto, por mucho que se disfrace, sigue siéndolo diversificando el reparto de sueldos, nada más, a la sazón, el PP caerá en beneficio de Ciudadanos, pero por inanición y cobardía, no por la iluminación de los abrazafarolas de la cuenta naranja, solo un discurso descarado y románticamente veraz aunque aséptico y fracasado le ha dado la victoria en Cataluña, una victoria amarga pero determinante, eso sí, a pesar de las zancadillas envidiosas y peregrinas del Partido Popular ahogado en su amargo vomito electoral, y así, de poca ayuda sirve su fracaso sonado y sonoro en Cataluña, que es y será, exponencialmente trasladado al resto de España en futras consultas electorales por el acoso al que somete a la andaluza con barretina, la misma que ha chuleado a la rancia e incauta nobleza catalana.

 

En esta región de cerebros políticos apolillados, donde la mentira y la mediocridad se ha instalado desde hace décadas, tanto en los municipios como en la taifa o virreinato del exiguo noble del brócoli, hoy sustentado por un pueril alevín que “mira y no ve”, del que fuera huésped de los juzgados, otro Sánchez de supina egolatría y soberbia, Pedro Antonio, no muy alejado del mosaico de tunantes que han ocupado y ocupan el consistorio cartagenero, con una Barreiro en capilla, a pique de pisar el portal y no el de Belén precisamente. Un López en el confesionario y con medio cuerpo en el pesebre judicial con record de imputaciones o investigaciones en cantidad, plazo y calidad y una Castejón, que debería de pasar por el juzgado por inútil e incompetente, pero de momento, estas carencias esenciales de la dignidad no son faltas punibles, y así está el saco lleno de polillas, una ciudad sucia y olvidada, desangelada y destartalada, anodina y olvidada excepto por los particulares y mediáticos saraos de turno. Un centro histórico más cercano a las ruinas de Melilla del siglo pasado que a una Cartagena histórica. Un puerto que hace aguas en su gestión y en su roído desarrollo, un Gorgel aún indigente de acciones y unos cruceros sin amparo…, pisos pateras con marchamo municipal, funcionarios mermados por los “colocados” …. En el horizonte asoma una última esperanza de difícil factura, que se llama Garre y su apuesta política, “un honrado desahuciado” que, al menos, a la Región y a las principales ciudades les va a dar un meneo, una sacudida electoral y el que se caiga del árbol de la vida política se queda en el paro…, y la verdad, hay mucha dejación intelectual en nuestros consistorios y en nuestra Asamblea.

 

La metáfora de la Gaviota, ya adornándose de cara a las elecciones del año próximo con la sombra negra de los excesos por bandera, a la que le puso voz Fernán Caballero, “matriarca” del folclore español hecho literatura allá por el XIX, sí, era una mujer bajo el pseudónimo masculino, que sufrió el verdadero acoso de la No diversidad, de la No aceptación y del No respeto, del rechazo vanidoso de la sociedad arcaica, al contrario que estos piojosos de serrallo, que citara Machado. Relataba la autora a la Gaviota, como un mosaico de cuentos, chascarrillos, coplas, tradiciones, juegos, bailes, anécdotas, chistes, cuentecillos, cuchufletas, chilindrinas, refranes que adornaron la obra, algo parecido a nuestro entorno político-social siglo y medio después.

 

El realismo de la génesis literaria de la joven Gaviota, egoísta, caprichosa y altanera como el PP, choca, con su traslado al cenit electoral, donde es víctima de su ciega soberbia, Marisalada, llamada La Gaviota por su vivacidad y su carácter instintivo e inquieto, pero de huraña y brusca cultura protagoniza el alma del partido y de la obra. Luego, la Gaviota, se revela como una “niña” egoísta y fría que solo mira su propio interés y no entiende de responsabilidades electorales. Da cobijo a la nobleza y los poderosos, vinculados a las viejas glorias, pura en sus costumbres y fiel a medias a la religión y al estado, según la veleta. La Gaviota desvela su verdadera alma con el paso del tiempo y con los contratiempos, que a lo largo de la obra y en prefecto paralelismo entre el partido gobernante y la protagonista, la Gaviota, proporcionando a modo de moraleja la posibilidad de terminar sus días en un amargo desengaño, en un fin miserable. Sufre una calamidad tras otra por no haberse resignado al modo de vida sencillo, humilde e ingenuo al que parecía estar destinada por su naturaleza, el proceso de degradación se acentúa cuando aparecen los peligrosos favores, pero mayores son las tentaciones y perversidades, donde la acción deja de ser costumbrista.

 

Fernán Caballero, exalta la vida humilde con los valores humanos representados que corren el peligro de desaparecer desplazados por el falso progreso político. Concede, al igual que este humilde y sencillo inventor de historias, un destacado lugar en la galería de pretendientes defraudados por la “Gaviota”, por ella desfilan el platonismo de unos, la exigua honradez de otros y también, la vulgaridad y la ordinariez del “bocadillo de mortadela” de la mayoría. La novela no tiene parangón, el realismo, adornado de elementos costumbristas y de folletín como el protagonismo de sus personajes en buenos y virtuosos y en malos y viciosos se hace notar, ¿les suena? Perdón si me he remitido a 1849 y a Cecilia Böhl de Faber y Ruiz de Larrea, ante la que si me descubro. "Gustóme ese nombre por su sabor antiguo y caballeresco, y sin titubear un momento lo envié a Madrid, trocando para el público, modestas faldas de Cecilia por los castizos calzones de Fernán Caballero." Felices Reyes Magos, reinas y, sobre todo, reinonas…

 

 

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