Lunes, Diciembre 10, 2018
   
Texto

Abrazos de ternura

Es la llamada tranquila, la serena quietud del verde de los campos;

la paz acurrucada en las olas imaginadas de este mar en calma;

el silencio del aire que acaricia el momento,

y la fragancia de la rosa que te regala la palabra amor.

Instantes de ternura bañados de ilusiones,

paseando por veredas abrazados a lo que somos;

dejándonos llevar del impulso guiado por los sueños

en busca de lo que siempre, acaso sin saber, deseamos.

Es la vida el anhelo que espera entre el alba y el ocaso,

el manto de esperanza dejado por la noche,

mientras la Luna susurra dibujando la palabra Paz;

es la verdad que no se entiende, aquella por la que se suspira;

y la mentira que se desdeña con la fuerza del silencio

preso de la cólera hija de la herida.

La ternura que nos llega y nos besa,

y nos deja acariciar el terciopelo de los colores;

la que llama callada tras la lágrima perdida;

la que busca un remanso en el río para dormir,

aquella que enseña a perdonar hablando de ti;

la que nunca marchó, la que siempre esperó

tapada de la rabia y el desconsuelo;

la que llena tus manos de motivos para luchar,

aquella que quiere dejarse abrazar.

 

Umbral de pura emoción

En el balcón del instante presente,

apoyado en balaustradas tintadas de pasados,

vuelan buscando su nido, que yo las veo,

promesas de amor regaladas a una mirada.

A su paso las ternuras se recuerdan

y los besos regresan con sabor a miel;

los abrazos que se dieron se vuelven a sentir,

y aquellos que se perdieron ya dejaron de existir.

Son momentos sin preguntas ni reproches,

momentos para mirar y vivir,

para abrazar a la vida y sentirla tuya y sentirte ella,

para llorar de emoción y compartir esa lágrima;

momentos para cerrar los ojos y tocar el azul

del cielo que me ampara todavía.

Sereno en este balcón del instante presente,

dejo que los aromas a lavandas, sándalos y mimosas,

me lleven, mecido y embrujado,

a descubrir los ocasos que confundido me perdí.

En este balcón de vida

donde la paz se viste de luz

y agita los remansos vestidos de color,

la voz, cansada ya de tanto hablar, calla

y deja al silencio como lienzo de vida,

para que dibuje en él con una mirada perdida,

hija del corazón que ama y se entrega,

una palabra soñada, otra promesa de amor,

otro instante dibujado con sabor a verdad,

en este mágico umbral de pura emoción.

(jpellicer)

 

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