Sábado, Noviembre 18, 2017
   
Texto

Más vale un acuerdo que el mejor de los juicios

Causa extrañeza, y así nos lo están expresando algunos lectores, que un asunto de tanta relevancia se haya resuelto de la manera que lo ha hecho el caso de Cala Cortina. Mientras unos gritaban que defenderían su inocencia hasta el final y otros que pondrían todos los medios para que cayera lo máximo de lo máximo a los acusados, resulta que al final el castigo se queda en algo similar a lo que pudiera caerle a quien comete un robo con fuerza. ¿Por qué se llega a este punto? Vamos a tratar de dar una versión en base a los años de experiencia en este mundillo de juristas y mercaderes.

Lo primero que observo es que las dos partes han quedado satisfechas, pero escucho dispares versiones, pues mientras para unos se ha acreditado que son los autores (por acción o por omisión) de Diego Pérez, para los otros se ha acreditado que no son asesinos. Esta cuestión queda en el aire y cada uno se agarrará a lo que le parezca. Por lo que está escrito, y han firmado, son ‘homicidas imprudentes’. Punto y sigamos. Si no hay tanto entendimiento en el adjetivo, es de suponer que la clave viene por otro lado. Bien pudiera ser que para unos hay compensación económica y para otros mínimo castigo. Cada uno trata de explicar que es mucho más, pero nadie puede negar que existen argumentos para pensarlo. Por ejemplo, una condena tras el juicio por homicidio imprudente, posiblemente, no llevaría emparejadas esas cantidades indemnizadoras. Por el otro lado, de penas que se llegaron a pedir de 24 años para cada agente a 4 que han quedado es una buena opción. Me explican que en realidad no eran tantos años, pues la detención ilegal va de 4 a 6 años y el homicidio imprudente podría haber quedado de 1 a 4, pero yo en este caso no pienso, sólo me remito a lo que se dijo y publicó en su momento.

No descubro nada si hablo de mercadillo en la justicia. Está a la orden del día y éste sería un caso más si no fuera por la relevancia del asunto. Uno ofrece, el otro pide, el de más allá cede… y al final se llega a un acuerdo. Después es cuestión de darle forma y meter la tijera para rebajar la pena a lo pactado aunque sea con una chocante confesión, pues ninguno dijo nada del traslado de Diego a la Cortina hasta que saltó el tema (varios meses después). Que quede claro que en momento alguno quiero decir que la sentencia final no se ajuste a ley, en absoluto. Hasta en los acuerdos más rocambolescos, aunque haya que cogerlas con papel de fumar, lo están y a los tribunales siempre llega un paquete con visado pleno de legalidad. En este caso, creo, también ha influido que han depositado un dinero para compensar el daño infligido. 

Alguien me dice que han existido presiones para forzar el acuerdo. Ni idea. También apuntan que ha sido una forma de salir de la presión de la prensa. Aquí sí me pronuncia. De presión, nada de nada. La prensa da cuatro noticias: suceso, arresto, libertad provisional y un par de cosas más. El resto de publicaciones, la gran mayoría de ocasiones, son activadas por las propias partes, ya sean familiares o representantes legales. ¿Han tenido algún problema en estas tierras desde que salieron en libertad provisional a causa de los medios informativos?. La respuesta es obvia.

Creo que ha sido un gran acuerdo para las partes (lo digo con sinceridad) surgido del miedo, pues tanto unos como otros temían no conseguir el objetivo de partida. A priori parecía clara la condena por la detención ilegal y la absolución por el homicidio, pero era un asunto tan enrevesado que todo podía suceder. Y además con jurado popular, a los que muchos temen en asuntos tan enrevesados como éste y más tras un mes de intensas y agotadoras sesiones plenarias.

En definitiva, un acuerdo es más tranquilizador para la salud que el mejor de los juicios (muchos en esa situación, muy posiblemente, hubieran terminado haciendo lo mismo) y al final todo está ‘ferpecto’.

 

Acosar al acosador

Es evidente que la violencia machista es una trágica lacra que no parece tener un antídoto eficaz. Este ‘terrorismo machista’ (lleva más víctimas acumuladas de las que generó la banda ETA) está presente de forma muy habitual, como refleja una estadística en la que siempre son más las muertes que semanas tiene cada año. Cómo se le hace frente. Difícil cuestión. De cara al futuro, sin duda, el mejor remedio está en la educación de las nuevas generaciones, tanto en casa como en los centros docentes, pero hay un presente que parece ‘pasar’ de las medidas que se van adoptando. Mientras, ser mujer se ha convertido en una cuestión de alto riesgo. Esto no es concebible.

‘Doctores tiene la iglesia’ para estudiar y aplicar leyes contra los que acaban con las vidas ajenas y destrozan a las familias de las víctimas. También para actuar contra los maltratadores, pero, por lo que muestran las cifras, sus efectos se notan pero no lo suficiente. 71 mujeres asesinadas en 2007 y 53 en 2016, pero con un repunte en el presente, pues ya van 43. También hay lagunas en el protocolo de actuación policial tras las denuncias, como se ha comprobado, ya sea por falta de efectivos o por un poco previsible factor sorpresa. Conclusión: 

Hay un aspecto que quizás sería para plantearse. Me refiero a la condena social. En su día lucían carteles de ‘los terroristas más buscados’ por el riesgo que suponían para la sociedad. Me atrevo a plantear algo similar, como sería sacar del ocultismo a aquellas personas que son reincidentes en el maltrato. Es decir, no a aquellos que son denunciados por vez primera (sabemos que en ocasiones se presentan denuncias falsas), sino a los que han reincidido en condenas (con sentencia, vamos). El sistema judicial español es excesivamente protector hacia el delincuente y, en muchas ocasiones, supera este concepto al dolor de las víctimas. Que un maltratador sepa que sus acciones en este terreno lo puedan convertir en un ‘apestado’ no me parece exagerado. Es más, pregunto: ¿les gustaría saber si su vecino o una persona de su entorno está ‘matriculado’ en el maltrato femenino? Habrá quien dirá que también se daña a la familia de estos delincuentes, pero pienso que pasaría lo mismo con aquellos etarras más buscados, pero todos entendíamos que una ‘cosa’ era el terrorista y otra sus allegados.

Soy consciente de que prevenir actuaciones individuales es altamente complicado, al igual que sucede con el terrorismo yihadista, pero hay que elevar el listón porque todavía quedan terroristas machistas que se lo saltan. Es cuestión de restar víctima sumando actuaciones: judicial, policial, social… Acosar a los acosadores. ¿por qué no? También es posible que esté equivocado y que todo esté 'ferpecto'.

 

Pág. 2 de 20

 

 

Prohibida la publicación de fotografías de este diario digital con la marca 'CYA' en cualquier publicación o en Internet sin autorización.

 

Login Form

Este sitio utiliza cookies de Google y otros buscadores para prestar sus servicios, para personalizar anuncios y analizar las visitas en la web. Google recibe información sobre tus visitas a esta página. Si visitas esta web, se sobreentiende que aceptas el uso de cookies. Para mas informacion visite nuestra politica de privacidad.

Comprendo las condiciones.

EU Cookie Directive Module Information