Domingo, Mayo 26, 2019
   
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Los cruceros no llegan a barrios y diputaciones

Es de perogrullo, pero no está de mal recordarlo. Es más, en nuestras visitas a diferentes poblaciones cartageneras nos lo recuerdan más de un vecino: “¿Y a nosotros, los de fuera de la ciudad, qué nos afecta que vengan más o menos turistas?”. La sensación sigue siendo la de cartageneros de segunda o tercera división.

En más de una ocasión he repetido eso de que la diferencia de los gobiernos municipales que he conocido respecto a barrios y diputaciones es que unos han hecho poco y otros nada. De nada ha servido de que se les llene la época en etapas electorales, pues a la hora de la verdad, lo primero es la ciudad, cuando resulta que fuera de ella reside el 75% de los cartageneros y cada año más por esa emigración de unos quinientas personas que, más o menos, trasladan su domicilio hacia las afueras. De ahí que el pregonero de la Semana Santa de Cartagena, el activo Tomás Martínez Pagán dijese en un momento determinado que las procesiones necesitan “un casco histórico habitado”.

Todo parecen facilidades para los hosteleros y comerciantes del centro, pues les ponen los grandes acontecimientos de Cartagena, además de turistas y otras iniciativas. Fuera es otra historia. Cuesta mucho más encontrar clientes. Pero es que, además, son comerciantes más implicados en la vida social de su entorno que se gastan sus buenos euros en fiestas, semanas culturales y publicidad. Es decir, sale más caro estar fuera del casco antiguo. Esto es sólo un ejemplo diferencial, pues hay más, como infraestructuras o seguridad, por citar otros.

Hemos escuchado también a ‘vecinos (y contribuyentes) de fuera’ que han entendido que Cartagena se desarrolle y tenga la magnífica imagen actual con ayudas del exterior y los impuestos de todos los cartageneros, pero que eso no puede ser eterno. Si la ciudad está ya bonita, pues un alto y que cojan preferencia barrios y diputaciones unos años, y que luego se vuelva a la ciudad. Es decir, mientras existan carencias básicas en el exterior aparcar (que no olvidar) grandes proyectos como el Anfiteatro, por citar alguno.

¿Y a qué viene este comentario? Pues muy sencillo. Ahora que todo político tiene casi de forma constante en su mente que en mayo se la juega, que no se le vaya la lengua en promesas a barrios y diputaciones. que luego no se ven. Más vale plantear auténticas medidas de descentralización dando más dinero y autonomía a estas poblaciones desde el principio (Entidad Local Menor, por ejemplo) y no dejarlo todo supeditado a buenas intenciones que luego se frustran por ‘otras’ necesidades a las que siempre se les da prioridad.

Es mi opinión, pero lo mismo resulta que estoy equivocado y que todo está ‘ferpecto’.

 

El comercio dominguero

Este diario es desde su origen un firme defensor del pequeño y mediano comercio, pues consumir en las tiendas más cercanas supone que el dinero gastado se queda en la propia tierra, además de que es un sector que genera muchos puestos de trabajo. Hoy en día está en peligro por las grandes superficies y las compras por internet, lo que pudiera ser 'pan para hoy y hambre para mañana', pues está poniendo en jaque a numerosos pequeños comercios.

No es secreto alguno que comprar, por ejemplo, en empresas como Mercadona, Carrefour, Eroski, Día o Lidl, por citar algunas, supone que el porcentaje más alto de sus beneficios van para sus arcas y que sólo un parte se queda en Cartagena mediante la contratación de personal. Así, este periódico siempre recomendará preguntar en la tienda cercana antes de ir a un 'grande' para comprar artículos. Muchos se llevan sorpresas agradables que ni sospechaban. Respecto a la compra por internet, pues lo mismo. Hay un sensible ahorro, pero hay que cruzar los dedos para no tener problemas con el producto y hay que ser conscientes de que el ahorro viene por la reducción de puestos de trabajo, con lo que flaco favor le hacemos a las futuras generaciones. Eso sí, también pedimos al pequeño comerciante que no abuse con los precios, que de eso también se ha sufrido.

Ahora vamos con el asunto de estar funcionando los domingos. La medida se adoptó hace unos cinco o seis años mediante publicidad engañosa. Se decía que las grandes superficies iban a generar quinientos o más puestos de trabajo en el municipio. A los seis meses de implantarse escribí un artículo expresando que esa medida no había tenido repercusión en las cifras de contratación y de desempleo.

Es voz popular que abrir los domingo se lleva a cabo con más trabajo por parte del mismo personal y una redistribución de turnos, en las que los trabajadores se ven obligados a cambiar el descanso dominical por horas entre semana.

Ahora hay una corriente, con recogida de firmas incluida, que aboga por volver a la situación anterior. La petición tiene mucho sentido, pero lo mismo resulta que todo está bien como está, que un servidor está equivado y que todo está 'ferpecto'.

 

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