Martes, Noviembre 21, 2017
   
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'La (buena) presencia de los vecinos en internet, asignatura pendiente

Cada vez son más las asociaciones vecinales con presencia en la gran red, especialmente a través de perfiles de Facebook, pero, muchas veces, localizarlos es un gran problema, como también lo es la iregularidad en su contenido.

Esta semana hemos vuelto a recibir correos electrónicos de lectores interesados en localizar una u otra asociación vecinal en cuestión, labor en ocasiones nada fácil. Es algo que se repite más de lo habitual, con lo que deducimos que la situación necesita uno o varios giros.

Lo ideal es tener una página web (así será en el futuro), pero de momento el principal referente es Facebook y en bastante menos proporción otras redes sociales. La idea es muy buena. Dado que la gran mayoría de vecinos ya son internautas habituales, las asociaciones dan a conocer su actividad, sus denuncias, las fiestas, la convocatoria de asambleas y otros capítulos de actualidad de su colectivo y de su entorno a través de ‘Cara libro’ (traducción de Facebook). Sin embargo, no hay ni regularidad ni uniformidad.

Es importante que las juntas directivas se planteen tener un vocal para estos menesteres, que hoy en día es tan importante como el vocal de cultura o el secretario. Tener al día las redes sociales lleva su tiempo y no es cuestión de que lo haga el (aparentemente) más avispado en este terreno. Es una labor como otra cualquiera de la directiva y a buen seguro que los vecinos lo agradecerán. Lo que no se puede es informar con retraso o tener largos períodos inactivo el perfil. El vecino que se adentre y vea que no hay movimiento un par de veces, ya no entrará más.

Luego está la localización. Ahí debe intervenir la Federación de Asociaciones de Vecinos y hasta el propio Ayuntamiento, si fuese necesario. Veamos. Unas empiezan su identificación en Facebook como ‘asociación de vecinos’, otras como ‘vecinos’, las hay como ‘avv’, también como ‘avecinos’ y como ‘asociación vecinos’, por poner unos ejemplos, por no entrar en si se deja espacio o no entre las palabras. También están los casos en que la página la llevaba una junta directiva y al ser relevada, los nuevos abren otro perfil en la red social con otro nombre. Vamos, todo un galimatías.

En el buscador hay que afinar demasiado y no siempre se tiene éxito. Lo conveniente sería crear un inicio común y con un juego de letras novedoso que no lo tenga nadie más. Valga como ejemplo: AVVC (Asociación de Vecinos de Cartagena). Luego se añadiría el nombre del barrio o del pueblo; AVVC San Antón, AVVC La Puebla, etc. A partir de ahí, esos perfiles serían controlados por la Federación, salvaguardando que seguirían en futuras nuevas directivas de cada colectivo vecinal.

Estos mismo se puede aplicar a las juntas vecinales, pero en este caso el problema es menor al ser más escasas, con lo que la solución es más fácil. Sí veo como asignatura pendiente el servicio de colgar las actas de sus asambleas en el portal de transparencia del Ayuntamiento. Son pocas las que lo publican escasos días después de su celebración y en la mayoría de casos pasan hasta meses. Si queremos transparencia, el factor tiempo también influye. Enterarte de cosas de tu entorno con mucho retraso es casi como no enterarse. Las cosas, a su debido tiempo.

Valgan estos consejos por lo que observamos en nuestro municipio en un terreno importante, pues cada vez se rompe más el vínculo de las asociaciones con la mayoría de sus vecinos y hay que tratar de frenarlo, buscando nuevas vías de contacto y de complicidad. 

Quizás estemos equivocados y todo está ‘ferpecto’.

 

El turismo gastronómico

Cartagena es historia, sol, playa, fiestas y mucho más que atrae a numerosos turistas, pero aunque todo parece ‘ferpecto’ quizás le falta potenciar un capítulo que también ‘abre el apetito’ de los visitantes. Me refiero a una gastronomía autóctona que aderece a sus otras vertientes.

Conozco mucha gente que busca ya no sólo ofertas de cultura y ocio, sino también un propuesta gastronómica en las tierras que visitan, por lo que desde hace años abogo por crear una carta que también luzca en los carteles promocionales, pues la mayoría de visitantes que han llegado por estos lares con lo que he tenido ocasión de conversar, ninguno conocía nada de la propuesta gastronómica de Cartagena.

El cochinillo de Segovia, el marisco gallego, las paellas valencianas y los ‘miguelitos’ de La Roda, por citar unos ejemplos, son conocidos por todos, y cuando el visitante pasa por esas tierras se ve ‘obligado’ a consumirlos, pues son también sugerentes atractivos.

Aquí tenemos el asiático como bandera, pero sin traspasar fronteras, al igual que también son de andar por casa las migas, los michirones, los arroces (no confudir con las paellas), las ‘marineras’ y los ‘marineros’, las frituras, las patatas con ajo y un largo etcétera de platos de toda la vida, muchos de los cuales ‘se pegan al riñón’, pero que siempre atraen a nuestro paladar. La cuestión ahora es divulgarlos, pues, como reza el lema de nuestro diario, ‘lo que no se conoce no existe’.  

¿No queremos que venga cada vez más turistas?, pues pongámosles cada vez más motivos. Así de simple.

 

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