Miércoles, Enero 22, 2020
   
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Todo está "ferpecto"

Portmán, esa cruz

La cobertura es un problema en territorio portmanero, pero no sólo para móviles. Hay uno mayor y es el que existe entre el Gobierno de España y el anhelado proyecto de regeneración de la bahía. Por 'fas' o por 'nefás', el caso es que no culmina y los años pasan y pasan. Esta vez el 'stop' lo colocan antes de las elecciones generales, un buen momento para que todos los partidos unionenses alcen la voz como uno solo.

Me explico. Ahora mismo nadie sabe qué partido político va a ganar las próximas elecciones generales ni qué formación será la que gobierne (no siempre es lo mismo). Es decir, no hay un partido que esté gobernando y al que le pueda sentar mal que su discípulo de La Unión proteste. Digo esto porque de todos es sabido que formar parte de una formación nacional tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Es bueno formar parte de una estructura política de envergadura y lo malo es que hay clases y escalafones, con lo que brota el servilismo al 'papá o al jefe'.

Un servidor ha podido ver lo descorazonador que ha sido para nuestros políticos cada vez que el ansiado proyecto ha sufrido un revés. Lo he visto en gente del PP de aquí y lo he sentido en personas del PSOE de aquí, pues tengo claro que es a los unionenses a los que de verdad les duele tanto despropósito. Como es obvio, no lo he visto en los de arriba, quienes sólo pisan estas tierras cuando las cosas van bien y pueden recibir flores. Cuando la cosa se pone 'malita' no hay político nacional que aparezca.

También he escuchado comentarios de los vecinos. Ya son bastantes los que no se creen que la bahía acabe siendo regenerada y los que expresan que todo esto ya parece "pitorreo", además de los que apuntan que si esto pasara en otra comunidad autónoma "ya estaría acabado". Tienen argumentos para pensarlo. Sin embargo, no hay que rendirse. Eso nunca y más cuando hay un objetivo tan necesario en el horizonte tanto por subsanar el mayor atentado medioambiental sufrido en el Mediterráneo como por encauzar el futuro de los ciudadanos de este municipio.

Ahora vamos a eso de elevar la voz como uno solo. El destino de ese 'grito' es Madrid, donde están los que hacen y deshacen en todo este asunto. Por su parte, el origen lo situamos en La Unión. Si partimos de la base que en democracia los partidos políticos representan al pueblo, ¿por qué no todas estas formaciones unionenses se unen para exigir lo que es de justicia y es el sentir de sus vecinos? Habrá quien diga que planteo un imposible porque aquí son muy agrias las batallas políticas. Sin embargo, soy una persona positiva y pienso que La Unión está por encima del partido de cada uno y que en la coyuntura actual se puede hacer porque nadie está enfrentándose a sus superiores porque España no tendrá gobierno hasta que pase el 28 de abril.

Esta utópica idea la dirijo tanto a los cuatro partidos del consistorio (PSOE, PP, IU y Cs) como a los que están fuera y se presentará a los comicios municipales del 26M (Podemos, Somos Región y Vox). Cualquier de ellos puede tener poder en el próximo gobierno de la nación, ya sea por haber recibido una mayoría de votos como por tener la famosa 'llave'.

La idea sería convocar una reunión privada de la que saliera un texto sencillo pero directo para exigir al próximo gobierno nacional 'una actuación prioritaria y urgente' del proyecto de regeneración de la Bahía de Portmán. Esa demanda estaría respaldada por La Unión a través de todos sus partidos políticos, ya que ninguno dañaría a sus superiores, pues, como dije antes, ahora mismo nadie tiene el bastón de mando ahí arriba. 

Lo que hay que conseguir es que si hay que habilitar más millones de euros desde Madrid, pues que se haga, al igual que se recortaron tiempo atrás. Si desde Madrid hay que buscar recovecos para agilizar el proceso, que se busquen. Si hay que... que se haga. Es decir, que exista auténtica voluntad política y vocación de servicio de nuestros mandatarios nacionales hacia esta tierra. Además, ¿a quién le puede sentar mal que se reclame para Portmán lo que tanto se ha prometido?

La foto sería histórica con los representantes de los siete partidos juntos por La Unión, dejando al margen utilizar el asunto de Portmán como 'arma arrojadiza política', algo que no conduce a nada salvo a buscar el poder local. Lo que propongo es pensar más en el votante que en el voto en este tema. Luego, en los demás, que siga el juego político.

Faltan 14 días para el 28A. Hasta entonces se puede hacer algo diferente (no es habitual que todos los colores políticos de un pueblo alcen juntos la voz hacia los grandes gobernantes), pero lo mismo resulta que estoy equivocado en todo este planteamiento y resulta que todo está 'ferpecto'.

 

La eterna biprovincialidad

La reforma del Estatuto de Autonomía parece que no ha terminado de convencer por estas tierras, especialmente porque no se impulsa una segunda provincia. Seguimos como siempre, con una quimera que no llega. Lo mismo es porque falta una mayor presión popular.

Que la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia la formen dos provincias, desde aquí, lo vemos positivo. Para empezar, nos da más representación en el Congreso y el Senado. Además, garantiza un mejor reparto del dinero que llega desde Madrid al territorio autonómico. ¿No queremos tener más representantes o no queremos ese reparto más fiable por diputaciones provinciales? ¡Vaya usted a saber!

Meritorio es que todos los partidos políticos hayan cerrado la reforma de forma unánime. Es algo que se debería dar más. Sin embargo, en lo que respecta a la segunda provincia o a una fuerte comarcalización, ¿no se podía hacer más? La presidenta de la Asamblea Regional, Rosa Peñalver, ha dicho que han hecho todo lo que han podido dentro de la Ley. No lo he terminado de entender. Queda una puerta abierta para el futuro, pero eso no me parece nada nuevo. ¿Había vez se había cerrado?

Quizás la fuerza para convencer a los políticos debiera llegar más por abajo, por el pueblo. Se han alzado muchas voces pidiendo la biprovincialidad y el esfuerzo de la plataforma '2 es +' ha sido encomiable, pero no se ha visto un movimiento multitudinario para reclamarla. Cuando la calidad no se impone hay que recurrir a la cantidad. Es decir, si la razón por sí sola no se impone hay que ayudarla con la masa. Creo que sería muy importante que se produjera es popularización en su demanda, pero no sólo en Cartagena, pues una ciudad sola no puede formar una provincia, sino también en otros municipios que se verían afectados como Torre Pacheco, La Unión, Fuente Álamo, Mazarrón o los marmenorenses.

Da la sensación que el deseo de biprovincialidad es más cuestión de románticos que de las nuevas hornadas ciudadanas. El fútbol interesa porque moviliza masas. La biprovincialidad interesará cuando haga lo mismo. Es lo que pienso, pero lo mismo estoy equivocado y resulta que todo está 'ferpecto'.

 

Los cruceros no llegan a barrios y diputaciones

Es de perogrullo, pero no está de mal recordarlo. Es más, en nuestras visitas a diferentes poblaciones cartageneras nos lo recuerdan más de un vecino: “¿Y a nosotros, los de fuera de la ciudad, qué nos afecta que vengan más o menos turistas?”. La sensación sigue siendo la de cartageneros de segunda o tercera división.

En más de una ocasión he repetido eso de que la diferencia de los gobiernos municipales que he conocido respecto a barrios y diputaciones es que unos han hecho poco y otros nada. De nada ha servido de que se les llene la época en etapas electorales, pues a la hora de la verdad, lo primero es la ciudad, cuando resulta que fuera de ella reside el 75% de los cartageneros y cada año más por esa emigración de unos quinientas personas que, más o menos, trasladan su domicilio hacia las afueras. De ahí que el pregonero de la Semana Santa de Cartagena, el activo Tomás Martínez Pagán dijese en un momento determinado que las procesiones necesitan “un casco histórico habitado”.

Todo parecen facilidades para los hosteleros y comerciantes del centro, pues les ponen los grandes acontecimientos de Cartagena, además de turistas y otras iniciativas. Fuera es otra historia. Cuesta mucho más encontrar clientes. Pero es que, además, son comerciantes más implicados en la vida social de su entorno que se gastan sus buenos euros en fiestas, semanas culturales y publicidad. Es decir, sale más caro estar fuera del casco antiguo. Esto es sólo un ejemplo diferencial, pues hay más, como infraestructuras o seguridad, por citar otros.

Hemos escuchado también a ‘vecinos (y contribuyentes) de fuera’ que han entendido que Cartagena se desarrolle y tenga la magnífica imagen actual con ayudas del exterior y los impuestos de todos los cartageneros, pero que eso no puede ser eterno. Si la ciudad está ya bonita, pues un alto y que cojan preferencia barrios y diputaciones unos años, y que luego se vuelva a la ciudad. Es decir, mientras existan carencias básicas en el exterior aparcar (que no olvidar) grandes proyectos como el Anfiteatro, por citar alguno.

¿Y a qué viene este comentario? Pues muy sencillo. Ahora que todo político tiene casi de forma constante en su mente que en mayo se la juega, que no se le vaya la lengua en promesas a barrios y diputaciones. que luego no se ven. Más vale plantear auténticas medidas de descentralización dando más dinero y autonomía a estas poblaciones desde el principio (Entidad Local Menor, por ejemplo) y no dejarlo todo supeditado a buenas intenciones que luego se frustran por ‘otras’ necesidades a las que siempre se les da prioridad.

Es mi opinión, pero lo mismo resulta que estoy equivocado y que todo está ‘ferpecto’.

   

El comercio dominguero

Este diario es desde su origen un firme defensor del pequeño y mediano comercio, pues consumir en las tiendas más cercanas supone que el dinero gastado se queda en la propia tierra, además de que es un sector que genera muchos puestos de trabajo. Hoy en día está en peligro por las grandes superficies y las compras por internet, lo que pudiera ser 'pan para hoy y hambre para mañana', pues está poniendo en jaque a numerosos pequeños comercios.

No es secreto alguno que comprar, por ejemplo, en empresas como Mercadona, Carrefour, Eroski, Día o Lidl, por citar algunas, supone que el porcentaje más alto de sus beneficios van para sus arcas y que sólo un parte se queda en Cartagena mediante la contratación de personal. Así, este periódico siempre recomendará preguntar en la tienda cercana antes de ir a un 'grande' para comprar artículos. Muchos se llevan sorpresas agradables que ni sospechaban. Respecto a la compra por internet, pues lo mismo. Hay un sensible ahorro, pero hay que cruzar los dedos para no tener problemas con el producto y hay que ser conscientes de que el ahorro viene por la reducción de puestos de trabajo, con lo que flaco favor le hacemos a las futuras generaciones. Eso sí, también pedimos al pequeño comerciante que no abuse con los precios, que de eso también se ha sufrido.

Ahora vamos con el asunto de estar funcionando los domingos. La medida se adoptó hace unos cinco o seis años mediante publicidad engañosa. Se decía que las grandes superficies iban a generar quinientos o más puestos de trabajo en el municipio. A los seis meses de implantarse escribí un artículo expresando que esa medida no había tenido repercusión en las cifras de contratación y de desempleo.

Es voz popular que abrir los domingo se lleva a cabo con más trabajo por parte del mismo personal y una redistribución de turnos, en las que los trabajadores se ven obligados a cambiar el descanso dominical por horas entre semana.

Ahora hay una corriente, con recogida de firmas incluida, que aboga por volver a la situación anterior. La petición tiene mucho sentido, pero lo mismo resulta que todo está bien como está, que un servidor está equivado y que todo está 'ferpecto'.

 

Más pista para los personajes carnavaleros

Pienso que Don Carnal, Doña Cuaresma y la Reina del Carnaval, además de su corte, no terminan de ser aprovechados. Son los personajes principales de la gran cita de las máscaras cartageneras y, por lo que he observado en otras ediciones y en la presente, son cargos que ocupan carnavaleros con iniciativa y decisión, pero no termino de ver que esos papeles se popularicen.

Su protagonismo es reducido, pues casi se centra en la gala de apertura y en el gran desfile. Acostumbrados al ‘no parar’ de Escipión, Aníbal, Emilia Paula e Himilce de Carthagineses y Romanos, extraña que no se les dé más juego, pues además, creo que ellos estarían dispuestos desde el momento en que se presentan como aspirantes, pues se les ven como jóvenes con ganas y con el espíritu del carnaval muy metido en el ADN. Encabezar comitivas de visitas a colegios, por ejemplo, o crear algún acto más en torno a ellos pienso que puede ser importante para enraizar aún más el carnaval entre los que no son carnavaleros.

Sin embargo, esto es sólo una opinión y lo mismo resulta que todo está ‘ferpecto’.

   

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