Jueves, Febrero 22, 2018
   
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Historias de Alumbres (XIX): Hace 200 años tuvo ayuntamiento (1ª etapa)

En el mes de junio de 1813, la Diputación Provincial de Murcia cursa una orden al Ayuntamiento de Cartagena en la que hace constar que Alumbres y su comarca supera el número de almas que fija la Constitución para la instalación de Ayuntamiento propio, por lo que se ordena proceda a la elección de los sujetos que hayan de componerlo, para cuyo cometido se nombra al Regidor Felipe Sánchez como comisionado. El informe que el Ayuntamiento de Cartagena había enviado a la Diputación Provincial no deja lugar a dudas, el padrón de Alumbres en el mes de marzo de ese año era de 681 vecinos y 2584 almas.

Según consta en el acta municipal levantada al efecto, en la tarde del día 4 de julio de 1813, reunidos en la casa del cura de la parroquia D. Bernardino Ruiz, tomaron posesión de sus cargos los miembros de la corporación municipal de Alumbres en cumplimiento de la Constitución de 1812, la cual señalaba que aquellos territorios que tuvieran más de 1000 almas, podían constituir su propio ayuntamiento.

La primera corporación de Alumbres estuvo formada por los Sres. siguientes:

D. José Conesa Francés – Alcalde

D. Antonio Valero Heredia – 1º Regidor

D. Domingo Martínez Rodríguez – 2º Regidor

D. Juan Martínez García – 3º Regidor

D. José Conesa Marín – 4º Regidor

D. Ramón Martínez Sánchez – 5º Regidor

D. Bartolomé Benzal – 6º Regidor

D. José Gómez Mula – Procurador Síndico.

Después se tomó juramento al alcalde, corregidores y procurador síndico según el protocolo de la época “Guardar la Constitución política de la Monarquía española, observar las leyes, ser fieles al Rey y cumplir religiosamente las obligaciones de su cargo” y el comisionado entregó al alcalde “una vara de justicia de 9 palmos.”

Las actas eran firmadas por los miembros de la corporación asistentes a las sesiones,  pero como el alcalde no sabía escribir, el secretario acababa el acta con la frase     siguiente “Por no saber firmar el Sr. Presidente D. José Conesa pone un +.”                                                              Informe del Padrón de Alumbres del mes de marzo 1813

Esta circunstancia tendría consecuencias, pues dos meses después de formado el Ayuntamiento, el Alcalde se quejaba en el acta de la sesión del día 22 de septiembre de que le imitaban la firma y en un intento de evitarlo dictó medidas, pero la sospecha y la desconfianza habían anidado ya en el espíritu de José Conesa y al poco presentó la dimisión. Informadas las autoridades provinciales se promovieron nuevas elecciones para el nombramiento de alcalde y en la sesión extraordinaria del 2 de octubre ya aparece Antonio Valero como alcalde y la sustitución también del hasta entonces secretario del Ayuntamiento y maestro de la escuela del pueblo a la vez, Pedro José de León, por Francisco González.

Durante el breve período de tiempo de una semana, la Junta Municipal se estuvo reuniendo en la capilla de bautismo de la iglesia, pero por lo visto no era el lugar más adecuado, no solo por el escaso espacio que se disponía para las reuniones, sino, quizás también, por el lenguaje utilizado, por lo que se pasó a realizarlas en el domicilio del cura, pero se observó que tampoco era el lugar que convenía para el consistorio, y finalmente se ocupó una vivienda en Alumbres en concepto de alquiler, propiedad de D. Vicente Faquineto, Comendador de la Merced, que residía en Cartagena, y hubo que apremiar al inquilino Antonio García para que la desalojara a final del mes de julio.

Todo se desarrolló muy rápido, pues en la sesión municipal del 11 de agosto, un mes después de constituirse el Ayuntamiento de Alumbres, se realiza la 1ª reunión “…en la Casa Consistorial del Rdo. Comendador de la Merced de Cartagena…”

El período de gobierno del Ayuntamiento de Alumbres fue corto pero muy laborioso, de manera que estuvo en activo desde el 4 de julio de 1813 hasta el 10 de agosto de 1814, y en ese tiempo su actividad fue muy intensa, pues realizó, al menos, una sesión ordinaria cada semana, y unas 15 extraordinarias aunque en algunos períodos como Navidad aparecen varias seguidas, en total unas 60 sesiones, pero lo que destaca sobre todo es la gran voluntariedad con que realizaron su labor estos hombres, a pesar de los escasos medios económicos y materiales que dispusieron. La depauperada economía del Ayuntamiento fue el mayor rompe cabezas de la corporación. Consta en el acta del 13 de octubre de 1813 que “…solicita al jefe político la creación de un fondo de 400 reales en calidad de reintegro…y permiso para que esta corporación proceda a exigir a los vecinos de su jurisdicción un préstamo forzoso con que subvenir a los gastos precisos y hasta que tenga fondos”. En esa misma sesión “…se acuerda que para poder socorrer al secretario con alguna libranza a cuenta…y subvenir a los demás gastos necesarios se contribuya con 50 reales por cada uno de los individuos de esta corporación.”

Una muestra más de la escasez de recursos se puede ver en el acta de la sesión extraordinaria de 31 de diciembre de 1813 “…que esta corporación se halla totalmente exhausta de fondos sin tener ni para soportar los costes de la correspondencia, razón por la cual había determinado que desde primero del año próximo se despache en papel común por no poder pagar la imprenta.”

Pero la inexistencia de fondos no fue obstáculo para el desempeño de sus obligaciones con la mayor de las ilusiones, y entre otros temas de interés se eligieron los Alcaldes de Barrio, siendo los primeros: Marcos García Gómez para Alumbres; Francisco Cobacho para Garbanzal y Roche; Amador Celdrán para Rincón de San Ginés hasta Mar Menor, y  para El Algar y resto de San Ginés a José Albaladejo.

Crearon y pusieron en funcionamiento la Junta de Sanidad, de la que formaron parte tres de los miembros del Ayuntamiento, además del secretario. Entre otros asuntos esta Junta atendió una epidemia de viruela, contagiada al parecer,  por un ganado lanar procedente de África, y que se tuvo en cuarentena en Escombreras. Se combatió también una plaga de langosta que azotó a los sembrados de El Algar, Rincón de San Ginés y Roche sobre todo. Se nombró Celador de montes para evitar que el esparto y otros productos del monte como la leña y la palma fueran esquilmados sin autorización, y sin la correspondiente contribución: “1 cuartillo de real a cada carga de leña de toda clase; 2 reales cada carretada y 4 siendo carro o galera de mulas. Cada haz de esparto de 30 manos sin curar medio real y 1 real del curado”. A los segadores y leñadores de palma también se les impuso contribución a su labor.

Además se pusieron premios a la caza de alimañas, 8 ducados por lobo, 16 por loba, y 4 por lobezno.

También es de destacar la formación de una Partida de 14 hombres para “…el exterminio de ladrones, asesinos y desertores,…” según orden del Jefe Político de la Provincia.

Pero su más dura tarea fue el cobro de contribuciones, que si al principio de su mandato fue complicado porque se carecía de medios de todo tipo y sobre todo de un listado adecuado de contribuyentes, por lo que se tuvo que depender de la tutela y colaboración del Ayuntamiento de Cartagena la mayor parte del tiempo, en los meses finales del gobierno de este Ayuntamiento, supuso una empresa imposible porque la mayoría de los campesinos se negaban a pagarla, sobre todo cuando supieron que se restauraba el absolutismo con el régimen señorial anterior.

Tan mal estaba la economía municipal en esos meses finales, que cuando el Sr. Vicente Faquineto, por medio del Comandante General de Murcia, requirió el cobro del alquiler de su vivienda, porque hasta entonces nada había cobrado, el Alcalde  respondió “...se repita al Sr. Comandante se sirva prevenir cómo y de qué modo se ha de verificar el referido débito y otros cuando esta corporación no tiene fondos ningunos.”  

A finales de 1813, la guerra en Europa no le iba nada bien a los franceses, por lo que Napoleón decidió acabar con la guerra en España por medio del Tratado de Valençay, mediante el cual reconoció a Fernando VII como monarca legítimo, permitió su vuelta al país y retiró las tropas invasoras del territorio español.

Fernando VII mostró en principio voluntad de someterse a la Constitución, pero por poco tiempo, pues el 4 de mayo de 1814, aprovechando la debilidad del sector liberal, traicionó sus promesas promulgando el Real Decreto por el que declaraba nulos y de ningún valor y efecto la Constitución y los decretos de Cádiz, y anunció la vuelta al absolutismo, y por esa razón, en la última sesión de este Ayuntamiento del 10 de agosto de 1814 se lee el comunicado que el Ayuntamiento de Cartagena envía al de Alumbres y se escribe en el acta”… que se ha instalado allí el antiguo Ayuntamiento, en virtud del cual acuerda oficiar a esta para que dentro de segundo día cese en sus funciones como también el Alcalde su presidente, remitiéndole a la mayor brevedad posible los libros de oficios, de conciliaciones, de cuentas y demás documentos.”

 

Historias de Alumbres (XVIII): La Salle Minerva, nacimiento (1978) a disolución (2000)

Del nacimiento de La Salle Minerva a 1978
El origen de La Salle Minerva se encuentra en una serie de conversaciones previas a su fundación realizadas entre los directivos del Minerva y los de La Salle Enpetrol, que concluyeron en un acuerdo de fusión entre las dos sociedades deportivas, por medio del cual, La Salle pagaría los arbitrajes y proveería al club de jugadores, y el Minerva ponía el vestuario del equipo, las instalaciones deportivas y además pagaría los desplazamientos.

Pedro Rubio Francés, José Ojados Roca y Francisco Martínez Albaladejo, por el Minerva, así como José Valverde García y Antonio Llor Bueno, profesores del Instituto de La Salle, fueron los principales artífices de esta importante obra deportiva.
Los Estatutos del Club llevan fecha del 15 de junio de 1973, y entre otras cosas de interés dice que el uniforme reglamentario será camisa azulgrana con pantalón azul.

Los objetivos que se habían marcado los promotores de esta nueva etapa deportiva estaba fundamentada en la atención y desarrollo del fútbol base, hasta alcanzar las máximas cotas en la categoría de juveniles. 

Y tenían razones para albergar esperanzas, pues Alumbres disponía de una afición al fútbol envidiable y unas instalaciones deportivas que se podían ir mejorando de acuerdo a las necesidades, y el Instituto de Escombreras de La Salle adscrito al Isaac Peral, sin duda alguna, era una fuente inagotable de futbolistas en perfecto estado para su explotación.

La década de los setenta, fue el inicio de la etapa más brillante del fútbol alumbreño a nivel nacional, nada menos que 27 años en la cima del fútbol juvenil de la región.
La aventura deportiva empezó en la temporada 73/74, en la que La Salle Juvenil quedó Campeón en el Grupo 5º  del Campeonato Regional de 2ª Categoría, pero fue el Petrelense quien ascendió al ganarle la promoción de ascenso a dos partidos.                          

La campaña 74/75 volvió a proclamarse Campeón del Grupo 1º, y esta vez sí consiguió ascender a 1ª División de Juveniles tras derrotar al Águilas en la promoción de ascenso disputada a doble partido. En la clasificación final de la competición de 1ª División de la 75/76 queda en 4ª posición pero una reestructuración en la competición juvenil nacional por parte de la Directiva de la Federación Española de Fútbol del Sr. Porta hace posible que Murcia, Elche, Hércules y Minerva asciendan y disputen por primera vez la Liga Nacional de Fútbol Juvenil.  La Salle Minerva tuvo el honor de ser el primer equipo de la comarca que participó en la Liga Nacional de Juveniles de 1976/77 y también en la siguiente de 1977/78.

Por esas fechas, el equipo de Alumbres se había convertido en el centro de atención de los jóvenes futbolistas de toda la zona, y en sus filas había ciento y pico chavales repartidos entre cuatro o cinco equipos, juveniles en Liga Nacional, juveniles de 2ª Categoría Regional, infantiles y alevines.

De 1978 a 1988
La década de los ´80 está marcada por el purgatorio que hubo que pasar desde 1978, año en que La Salle Minerva descendió de la Liga Nacional tras la memorable derrota ante el Granada por 0-2 en El Secante, hasta 1988 que volvió a ascender, y en esos diez años milita en 1ª Categoría Regional.

Es la época en la que el Kalise Frinca sustituirá al San Luis y convivirán equipos filiales que ostentarán la nueva denominación con otros de La Salle Minerva. En esta etapa hay renovación de directiva y Anastasio Oliver Meroño será el nuevo presidente hasta 1993.

El primer equipo de Alumbres había bajado de categoría sí, pero nadie podía quitar ya los méritos contraídos por el club y los jugadores que protagonizaron ese corto pero intenso período que empezó hacía entonces solamente cinco temporadas, y además nada indicaba que se hubiera acabado aquí la historia de La Salle Minerva, sino todo lo contrario, porque había razones para creer que se podía volver a la Liga Nacional en un breve espacio de tiempo.

Diez años de competición regional en los que La Salle Minerva dejó también su sello, pues la mayoría de las temporadas quedaba clasificado entre los cinco mejores del campeonato. La primera oportunidad de  ascender la tuvo la temporada 78/79,  pero sucedieron algunas cosas extrañas y en el último encuentro del campeonato perdió su partido y las opciones de ascender a favor del Imperial y quedó en 2º lugar de la clasificación final. De manera que hubo que esperar a la temporada 1987/88 en la que conseguía proclamarse Campeón del Grupo II y ganaba la promoción de ascenso al Júver que fue Campeón del Grupo I consiguiendo así volver a la Liga Nacional.

De 1988 al año 2000  
Las dos primeras temporadas, la de 1988/89 y la 89/90, estuvo militando en Liga Nacional, la 90/91 en División de Honor, categoría ésta en la que también le cupo el honor de ser el primer equipo de la comarca que participaba en la máxima competición Juvenil Nacional, y tras descender a la Liga Nacional volvió a subir a la siguiente, permaneciendo la 92/93 y la 93/94 en la División de Honor.

Fue en el mes de mayo de 1991 cuando se firmó un acuerdo entre el Ayuntamiento de Cartagena (PCAN) y la empresa DUERNA S.A., por el que se permutaban unos terrenos de Los Nietos en suelo urbanizable a cambio de dos parcelas rústicas situadas en los alrededores de Alumbres, una de las cuales tendría como destino la construcción de un campo de fútbol, y la otra para instalar el repetidor de la televisión. Con el repetidor no hubo problema, se instaló enseguida, sin embargo, 14 años después, en 2005, cuando el dinero obtenido por los terrenos en Los Nietos ya estaría a buen recaudo, lo del campo de fútbol estaba olvidado y no había ni siquiera proyecto, por lo que desde que tuve conocimiento del contenido del documento, no he desaprovechado ninguna ocasión para recordar por todos los medios que me ha sido posible, entre otros en mis libros de Alumbres, que había que darle al pueblo lo que se acordó ante notario, el compromiso incumplido, hasta que hace un par de años se decidió la instalación de un polideportivo que aún no está terminado.

En esta misma época asoma su sombría cabeza la gran crisis económica que padece la comarca y que se manifiesta nítidamente en las depauperadas arcas del club de fútbol alumbreño, por lo que en 1993 Anastasio Oliver Meroño abandona la presidencia y es sustituido por Pedro Villada, además,  patrocina el club Frigoríficos Morales, por lo que el equipo adoptaría el nombre de Frigoríficos Morales Minerva.

Dato deportivo de interés es que, el 31 de octubre de 1993, el R. Madrid juvenil, en partido del campeonato de la División de Honor, ganaba al Minerva en el viejo Secante 0-4 y 3 de esos goles fueron marcados por Raúl González que ya empezaba a pedir un sitio en el primer equipo.

En 1994 La Salle Minerva descendió a la Liga Nacional y permaneció en ella hasta 1998, año en que bajó por última vez a 1ª Categoría Regional de juveniles y en el verano de 2000, después de 27 años de historia, el club desaparecía de Alumbres y todos sus efectivos se trasladaban a la vecina ciudad de La Unión, donde adoptaría el nombre de Asociación Deportiva La Unión Minerva, con cuyo nombre competiría la 1ª temporada 2000/01, en la categoría de 1ª Regional Juvenil donde le correspondía competir al Relesa Galvame Minerva de Alumbres.

El documento de disolución de la Salle Minerva lleva fecha del 24 de julio de 2000 y el de fusión con La Unión del 27, tres días después, y ofrecen la paradoja, de que alguno de los que firmaron para la desaparición de La Salle Minerva, y que antes no reclamó la ejecución del acuerdo mencionado de 1991, entre DUERNA y el Ayuntamiento de Cartagena para la construcción de un campo de fútbol, luego se presentaría como salvador del fútbol alumbreño fundando la Escuela de Fútbol de Alumbres en 2004.

 

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