Viernes, Diciembre 14, 2018
   
Texto

La aventura imposible de una escritora sin padrinos

Me llamo Lola Gutiérrez y acabo de terminar la que hasta ahora es mi tercera novela. A la alegría del hecho, también sumo la tristeza, el coraje, la impotencia, la desilusión, incluso algo de ira porque nunca supuse que la administración pública me diera la espalda. El ayuntamiento de Cartagena no ha querido prestarme ningún salón de los muchos que tiene por toda la ciudad para que yo pueda presentar mi nuevo libro. Puntualizo prestarme… porque a golpe de talón tengo el teatro Romano a mi entera disposición y otros tantos. Aquí entra el refrán ese tan real y certero, “Poderoso don dinero” con billetes por delante tengo a mis pies cualquier salón que desee si no está comprometido en otro acto, igualmente puntualizo

A continuación, narro lo sucedido, los pasos andados junto a mi maestro de ceremonias que no es otro que Juan Antonio Pellicer, presidente de

La Unión de escritores de España en la Región de Murcia. Ésa es otra, en el Ayuntamiento parece que nadie se ha enterado de la importancia, de lo relevante que es para la cultura que Juan Antonio Pellicer sea cartagenero y que viva en Cartagena. Fuera de Cartagena sí lo saben y reconocen su valía, su trabajo, es por eso que la Unión de escritores de España le ha concedido el máximo galardón, la medalla de San Isidoro de Sevilla, al reconocer la trayectoria del escritor cartagenero y su maravillosa labor de promoción de la cultura en la región de Murcia. Aseguro que el Ayuntamiento no ha querido enterarse, y lo puedo asegurar porque nunca ha mostrado interés a la hora de acudir a nuestros actos. Ningún representante del Ayuntamiento ha asistido a ningún evento literario promovido por la unión de escritores de España en Cartagena pese a ser invitados.

Sobre las diez de la mañana de un martes, Juan Antonio y yo entramos al Teatro Romano de la ciudad portuaria. Se nos atiende formidablemente por una chica que nos sonríe agradablemente detrás del mostrador. Ella nos deja en manos de la directora del Teatro Romano, otra señora amabilísima, que derrochando interés nos muestra el salón (precioso por cierto) mezclando la educación con las sonrisas, la mujer nos explica de muy buenas maneras que para que yo presente mi libro en dichas instalaciones he de pagar 600 euros. Como a algunos de mis personajes de mis novelas mis ojos se abrieron todo lo que daban de sí. Vamos a ver… ¿quién apoya a la cultura entonces?

Juan Antonio y yo intercambiamos miradas, el hombre ya estaba de vuelta al respecto, pues solicitó meses antes el salón de actos del museo nacional de arqueología subacuática (Arqua) y le pidieron 1600 euros por hora… sí, por hora. Yo tampoco pierdo la sonrisa, faltaría más, me considero tenaz además de positiva y optimista y decidimos tocar a más puertas.

Juan Antonio y yo nos presentamos en la concejalía de Cultura, añado, que también se nos atiende genial, con educación y con sonrisas. Allí me preguntan el por qué quiero presentar mi novela en el Teatro Romano. Mi respuesta fue la siguiente: "Me apetece presentar mi libro junto al mar ya que 'Playa de Poniente', mi tercera novela, trata sobre hechos acontecidos en Cartagena, concretamente en Cabo de Palos en 1906".

También dejamos claro que cualquier local prestado por el Ayuntamiento será bien recibido. La secretaria de la concejala nos ofrece la posibilidad de presentar la obra en el archivo municipal (antiguo Parque de Artillería). Nos informa que es dónde se suelen hacer presentación literarias y que es completamente gratuito. El ofrecimiento nos agradó, vimos con buenos ojos que el Ayuntamiento se implicara por primera vez. Por motivos de trabajo no pude dirigirme al Archivo Municipal para presentarme frente al encargado del centro y poder concretar fecha y hora como hubiera sido de mi agrado. Afortunadamente, mi maestro de ceremonias se ocupó personalmente del caso. Resumiendo, la mujer que nos atendió en la concejalía de Cultura ignoraba, desconocía, que el archivo municipal funciona sólo para el Ayuntamiento, por tanto, no están a disposición de escritores como yo, “sin nombre conocido”. En el Archivo Municipal, como haciendo un favor… (eso de entrada, ya le toca las narices a uno, como si los museos fueran de su exclusiva propiedad) me prestan la instalación, pero… como condición, a las 19.30 el acto debe estar concluido. Eso implica que la presentación tendría que comenzar a las 17.30… Olé y olé, una presentación a las cinco y media de la tarde. Vamos, a esa hora no va ni el 'Tato'. Si la dejo para las 18.30 sólo dispongo de una hora y en esa hora, hay que presentar, hablar y firmar ejemplares.

 

Terminando este articulo también recuerdo otro refrán que quizás venga al pelo: 'El que tiene padrinos se bautiza…' Uff, si es cuestión de padrinos, los míos se murieron hace mucho tiempo.

 

Carta abierta al municipio de La Unión

Me gusta el chiste que cuenta el cabreo creciente de ese hombre que le pedía a Dios que le tocase la lotería. Ya lo conoceréis todos, quizás. El hombre pedía, suplicaba, exigía y, cada vez mas enfadado amenazaba y abroncaba a Dios, porque, a su juicio, no hacía nada para que le tocara la lotería. Al final, Dios, que también tiene sus prontos según sabemos por la Biblia, abría los cielos de un manotazo y le gritaba al hombre: "¡Pero compra el décimo, caramba!".

Y es que tal y como somos las personas, quería que le tocara el décimo sin caer en la cuenta que primero es preciso comprar el décimo. Con todo esto no pretendo que salgáis corriendo a comprar lotería, allá cada uno. Pero también suele decirse que la vida es una lotería, en el sentido de que, jugando por salir adelante te puede tocar o no, sea el 'gordo o la pedrea', pero hay que jugar, claro.

No me gustan las frases celebres que se convierten en tópicos, pero para mayor auto flagelación, ahora (y después del chiste) voy a citar una muy conocida. Creo que es de Kennedy, aunque ya se sabe las frases ingeniosas de Kennedy se pueden atribuir a Churchill y viceversa. Da igual, ya son patrimonio de la humanidad, puesto que hay personas que piensan que son de su propia cosecha. Kennedy, supongamos, dijo: "No te preguntes lo que la nación puede hacer por ti, pregúntate por lo que tu puedes hacer por la nación".

Lo que os quiero decir es que no espero nada que no pueda ser consecuencia de lo que sea capaz de hacer por mi mismo. A esa conclusión he llegado, y no sólo estoy satisfecho, sino entusiasmado. Motivado que se dice.
Y alguien se preguntara a que viene todo esto, viene sencillamente a que por una vez el destino nos ha puesto el décimo por el que tanto pedimos y rogamos en la mano a todos los habitantes de nuestro municipio, décimo en forma de limpieza y regeneración de nuestra bahía de Portman.

Después de años y años de esperanzas y desilusiones por unos y por otros (y eso que alguna a punto estuvo de fructificar, pero alguien moviendo sus hilos la paralizo y dio al traste con ella), parece que por fin vemos el final de nuestra legitima aspiración.

Es por eso que viendo la situación respecto a la falta de trabajo en nuestro municipio, y desde mi posición de modesto empresario, no alcanzo a entender del todo las trabas que se empiezan a poner desde algunos sectores de nuestra sociedad.

Por un lado, los diversos grupos políticos, que con la venda en los ojos no miran por la necesidad imperiosa de trabajo en La Unión sino por sus propios intereses políticos y todo lo que no sea su opinión no cuenta y se oponen con argumentos mas o menos peregrinos, con tal de que el oponente no logre la tan ansiada regeneración y los puestos de trabajo que puedan suponer para La Unión, se oponen una y otra vez con argumentos que ya no convencen ni a los que militan en sus filas.

Por otro lado, nos encontramos con los 'otros partidos' (aunque bajo la denominación de asociaciones, fundaciones y otras cosas), los llamados 'sandías' porque son verdes por fuera y rojos por dentro y que acostumbrados a vivir de subvenciones se oponen por norma a todo tipo de inversión privada, ya que en ese sector no pueden meter la cuchara y prefieren las inversiones publicas. Ttanto la Comunidad Autónoma como el Ministerio tienen los mecanismos oportunos para velar por el cumplimiento del plan de impacto medioambiental que se tiene que presentar con el correspondiente proyecto de obras, resulta gracioso ver a los que se oponen al proyecto autonombrándose salvadores de la sierra minera y del litoral, la inmensa mayoría son funcionarios y además presidentes o jefes de alguna organización que sóolo produce informes y a cobrar de los presupuestos, incluso algunos ya jubilados de Peñarroya que echaban a palos a los ecologistas de la época cuando se encadenaba y protestaban contra los vertidos diciéndoles que jugaban con el pan de sus hijos, esos mismos que posiblemente la mayoría estarán en el paro y el trabajo seguro que le vendría bien. Vamos pues a dejar trabajar a los empresarios que esos sí producen riqueza y puestos de trabajo y, por supuesto, generan beneficios que son suyos igual que los riesgos también son suyos.

El proyecto turístico pasa primero por la regeneración de la Bahía de Portman. Sin esa regeneración el proyecto turístico carece sentido y como empresario del sector turístico, al igual que a todo el sector empresarial del municipio, creo que nos interesa que todo salga adelante y se consiga la recuperación económica del municipio mediante el tejido empresarial, al fin y al cabo el empresario en el motor de la economía.

Es por esto, y volviendo al principio, por lo que opino que ya que el azar nos ha puesto el décimo premiado en la mano no tendríamos perdón ni vergüenza si dejamos que individuos que sólo piensan en clave de sus propias opiniones, lograran paralizar algo que no sólo es beneficioso para la bahía con su limpieza, sino que beneficia a todos los vecinos de nuestro municipio, con los puestos de trabajo que se crearán directa o indirectamente.

Y que nadie entienda con estas reflexiones que no importa el medioambiente, nada más lejos de mi opinión, es solo que en situaciones críticas hay que tomar decisiones y muchos políticos eso de tomar decisiones cómo que les cuesta. En el sector privado se toman decisiones a diario y unas veces se acierta y otras no, pero si no haces nada nunca te equivocas, y equivocándose es como se aprende, es por eso que no entiendo como no hay un consenso pleno para solucionar el problema del paro que acucia a nuestro municipio y sólo se intenta parar las iniciativas que se proponen sin proponer soluciones alternativas. Aquí sólo es el me opongo por norma, ya que no lo hago yo. Señores ya está bien de pensar sólo en su poltrona y empezar a pensar de verdad en los problemas que tiene nuestra sociedad y dejarse de demagogias baratas que no ayudan a sacarnos del hoyo en el que nos metieron, pónganse todos a trabajar juntos, ya que según dicen están para solucionar nuestros problemas y mas bien son el problema.

Y para terminar voy a citar otra frase. Ésta la dijo Albert Einstein: "Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo". Quien tenga oídos que escuche.

Yo, por mi parte, pienso jugar a mi propia lotería, o sea, hacer cosas que se merezcan un premio, y paso por completo de la frasecita de Kennedy (o de Churchill). Quiero decir, no voy a pensar en lo que yo pueda hacer por mi nación. Moralina política. Voy a pensar en lo que yo puedo hacer por mí. ¿Egoísmo?, pudiera ser, pero bien entendido.

* Gerente de La Unión Travel And Tours y presidente del Consorcio Turístico Cultural de La Unión

 

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