Viernes, Febrero 23, 2018
   
Texto

El teléfono de la UNED

Dedicado a mis tutoras:

Pilar Barreiro Álvarez

María Luisa Martínez Jiménez

Isabel Soto Torres

Hasta hace unos años, los estudiantes de la Universidad Nacional a Distancia (UNED), se informaban del resultado de sus calificaciones, a través del número de teléfono 902 25 26 01, que por aquel entonces era el medio más rápido.

Cuanta ansiedad, cortes de digestión, subidas de tensión y alferecías llegó a producir entre los estudiantes el dichoso teléfono 902 25 26 01. Por ello no me resisto relatar una historia, un tanto surrealista, que podría haber acontecido a cualquier alumno de la UNED.

Para ello pongámonos en situación. Imaginemos que ha transcurrido más de un mes desde que finalizaron los exámenes y las notas aun no están disponibles. La incertidumbre y zozobra se disparan entre los estudiantes de la UNED, cuyas obsesivas reflexiones son de este tenor: “ahora que caigo, creo que me equivoque en la última pregunta y la segunda tampoco me salio muy bien……, uf, anda que la tercera… un desastre….; será posible que cuando salí del examen pensaba que estaba para un 8 o un 9 y ahora creo que he palmado…..”

Por fin, un día decido llamar al fatídico número 902 25 26 01 de la UNED y, al cabo de unos instantes, que parecen siglos, surge del aparato una “señorita robot”, sugerente, sensual, tipo estilo Corte Inglés, que recreándose en la suerte, te insinúa suavemente:

“BIENVENIDO A LA UNED, POR FAVOR MARQUE SU DNI O PASAPORTE SIN LETRA”

Subyugado y trastornado por esa voz aterciopelada, metes atropelladamente tu DNI, pero en ese mismo instante compruebas que has marcado el número de afiliado a la Seguridad Social. Inmediatamente rectifico y espero la respuesta con el inalámbrico aplastado en todo el oído medio para que nada escape del ámbito del campo auditivo.

La “señorita robot” continúa hablando y con exquisita finura va señalando con suma delicadeza las fases del proceloso camino a seguir:

“SI SU DNI O PASAPORTE ES………, PULSE 1, EN CASO CONTRARIO PULSE 2”

Un servidor, al borde del infarto y como si de un bingo se tratara, pulsa obedientemente el UNO, pero hete aquí que el hechizo se deshace en un plis-plas, porque después de soltarle el capón al mismísimo UNO del teléfono, aparece otra voz diferente, cansina y lejana que repite y repite sin cesar………..:

“NO EXISTE INFORMACION PARA SU DNI O PASAPORTE SOLICITADO. MUCHAS GRACIAS POR LLAMAR A LA UNED.

Pese a que la “señorita robot” se despide con mucha educación y cortesía, en aquel preciso momento sufre una tremenda desilusión. “Una pasta gastada en teléfono para nada ¡En fin, esperemos que mañana haya más suerte”!

Durante los días siguientes llamo febrilmente una y otra vez al teléfono de la UNED, pero la “señorita robot” sigue impertérrita y anclada en su cantinela monocorde.

“BIENVENIDO A LA UNED, POR FAVOR MARQUE SU DNI O PASAPORTE SIN LETRA

“SI SU DNI O PASAPORTE ES………, PULSE 1, EN CASO CONTRARIO PULSE 2”

“NO EXISTE INFORMACION PARA EL DNI O PASAPORTE SOLICITADO. MUCHAS GRACIAS POR LLAMAR A LA UNED”

Y empiezan los problemas. Las facturas del teléfono fijo se disparan súbitamente hasta tal punto que ONO, en un gesto que le honra, me incluye, para estimularme, entre sus clientes platino y hasta su mismísimo Presidente me envía una carta personal muy cariñosa el día de mi Santo, animándome a alcanzar el nivel diamante, privilegio de unos pocos.

Son días de mucha angustia y agonía. Todos los días y a distintas horas llamo a la UNED, pero mi conversación siempre acaba con esa voz hermética que martillea mis seseras:

“NO EXISTE INFORMACION PARA EL DNI O PASAPORTE SOLICITADO. MUCHAS GRACIAS POR LLAMAR A LA UNED”.

Inasequible al desaliento, no me rindo y diseño una nueva estrategia. Ahora en vez utilizar el teléfono fijo probaré con el móvil, a ver si es posible que cambie mi suerte, pero ni por esas. Lo único que consigo es que también VODAFONE me elija cliente de honor del 2º y 3º trimestre por haber acumulado 35.000 puntos, por cuyo mérito me hacen entrega, en un acto institucional, de una riñonera computerizada a pilas.

Una noche tengo una horrible pesadilla; sueño que he suspendido Derecho Mercantil con un 4.99. Inmediatamente me levanto de la cama exaltado; las sienes me hierven, como cuando me tinto el pelo sin escatimar tinte y me dirijo al salón; aunque el reloj marca las 4 de la madrugada, se que la “señorita robot” permanece detrás del teléfono aguardando a que alguien la llame. Echo mano del inalámbrico y comienzo a pulsar el 902 25 26 01. De inmediato, se pone la “señorita robot” al teléfono que, como siempre y pese a la hora tan intempestiva, se muestra despierta y cariñosamente responde:

BIENVENIDO A LA UNED, POR FAVOR MARQUE SU DNI O PASAPORTE SIN LETRA. SI SU PASAPORTE ES…………….PULSE 1, EN CASO CONTRARIO PULSE 2.

Con pericia y habilidad oprimo el “UNO” y rápidamente pego el auricular al oído, pero, de pronto, el corazón se acelera como un turbo y mis orejas comienzan a segregar vapor.

Estoy conmocionado, mi pulso se dispara y mis glándulas salivares se bloquean porque ahora la “señorita robot” no interrumpe su conversación y continúa con su cansina retahíla:

ESTE SISTEMA LE OFRECE LAS CALIFICACIONES DE LA CARRERA DE DERECHO EN LA CONVOCATORIA DE JUNIO. DERECHO MERCANTIL UNO………..

De repente compruebo horrorizado que todavía no estoy preparado para recibir un hipotético suspenso, por lo que brusca y violentamente cuelgo el receptor segundos antes de que la “señorita robot” me comunique la calificación obtenida. Siento haberla dejado con la palabra en la boca; espero que sepa disculparme, pero estoy angustiado ¿Habré suspendido?

Quiero huir, pero solo dispongo de la bicicleta estática de segunda mano que tengo aparcada permanentemente en la terraza de mi casa que, por cierto, para que no se enrobine, en un golpe de inspiración, decidí cubrirla primorosamente con unos paños de cocina.

Pese a mi persistente artrosis trufada de artritis, de un brinco monto a la primera en la bicicleta y empiezo a pedalear durante mucho tiempo hasta que, por fin, caigo rendido y extenuado. Dejo la estática quieta y con las piernas temblándome por el esfuerzo, me pego un trago de agua ionizada para reponer mi habitual vigor.

“No tengo más remedio que enfrentarme a esta tensa incertidumbre que me atormenta y corroe, pero eso si, con dignidad y decoro, a la par que con elegancia”, y como si de un ritual se tratara, me enfundo el traje de torna boda “Príncipe de Gales” que, aunque lleva ocho lavados en seco, todavía, un suponer, resiste. A continuación, elijo mi corbata de seda natural, a propósito, llena de lamparones por culpa de los langostinos congelados que incluyen en los menús de bodas y comuniones que, cuando desnucas al crustáceo, suelta una “chorrá” de liquido amarillento. Por último, me calzo mis zapatos italianos de suela blanda, fabricados, casualmente, en Elda. .

De esta guisa, me observo en el espejo a lo Humphrey Bogart y exclamo ¡Ahora si que estoy preparado para aguantar lo que sea! Agarro el teléfono y en un acceso de súbita euforia controlada contacto con la UNED. Concentrado sigo fielmente las instrucciones que recibo de la “señorita robot”, que con ternura navideña me informa que he aprobado el Derecho Mercantil I, con una nota de 6,40. La “señorita robot” me dijo la parte entera 6 y su compañera, que al no ser fija solo da los decimales, el 0,40.

Y colorín colorado, este cuento exagerado de la UNED ha acabado.

 

A Pencho Rosique Navarro

Pencho nació en la bucólica pedanía de Los Roses de Cartagena un 30 de octubre de 1915, día de San Marcelo de León y recién destetado, con sólo 19 años, ingresó en Hacienda, de cuyo acontecimiento histórico se hizo eco el periódico local, Cartagena Nueva: “Con magnifica puntuación han aprobado el último ejercicio de las rápidas oposiciones que se están celebrando en Madrid, para Auxiliares del Cuerpo General de Administración de la Hacienda Pública, los jóvenes estudiantes don Fulgencio Rosique Navarro y Don Francisco Martínez Guillen. Nuestra enhorabuena a los futuros funcionarios, la que hacemos extensiva a sus profesores, queridos y amigos nuestros, don José y don Antonio Lorente Redondo” Una curiosidad de la época: los hermanos Lorente Redondo, solían anunciarse en Cartagena Nueva como “competentes preparadores de oposiciones a Hacienda” y en su oferta aparecía, como peculiaridad progresista, lo de “Se admiten señoritas

La toma de posesión de Pencho como funcionario público fue un clamoroso y sonoro evento local recogido por El Noticiero del 20 de enero de 1935, en sus Notas de Sociedad: Con todos los trámites reglamentarios, en el día de ayer, tomó posesión de su cargo el Auxiliar del Cuerpo General Administrativo de Hacienda, encargándose de los Negociados de Derechos Reales y Timbre, en la intervención de esta Subdelegación de Hacienda, nuestro querido amigo, Fulgencio Rosique Navarro, al que deseamos una ininterrumpida serie de aciertos y éxitos en su carrera. Acertó el cronista porque Pencho moró en Hacienda hasta que, por imperativo legal, se jubiló a los setenta años con cincuenta de servicios y por cuyo motivo le concedieron la Medalla al Mérito en el Trabajo en el año 1985. Cuantas veces le he dicho: “Pencho, el día que realmente te jubiles vas a crear veinte puestos de trabajo”. Aún sigue siendo un irredento hiperactivo fecundo y eficaz.

También Pencho pasó por la política y concurrió, por primera vez, a las elecciones a concejales del Ayuntamiento de Cartagena. El 14 de noviembre de 1966, El Noticiero publicaba a grandes titulares: “LAS ELECCIONES DE AYER. Consiguieron los primeros puestos: por mayoría, Don Fulgencio Rosique Navarro (13400 votos) y ha continuación, Don Francisco Moya Núñez (11539 votos) y Don Eduardo Cañabate Navarro (11530 votos) De un censo electoral de 38.506, los votos emitidos fueron 22.116… cuya votación se desarrolló con gran sentido cívico y orden”. En las elecciones municipales del año 1971, con Ginés Huertas Celdrán como Alcalde, nombra Primer Teniente de Alcalde a Pencho Rosique Navarro. El Noticiero del 8 de Febrero de 1971, publicaba: “El alcalde en uso de sus atribuciones designó para ocupar las tenencias de alcaldía del Ayuntamiento de Cartagena: Primera Tenencia, Don Fulgencio Rosique Navarro, segunda, Don Luis Amante Duarte” perteneciente al lobby familiar de Pencho por ser consuegros. El Noticiario destacaba como singularidad que “por primera vez formaba parte de la corporación municipal una mujer, Doña Isabel Rosique Conesa”. De aquella hornada de concejales se encontraba Víctor Linares García, empleado del desaparecido Banco Hispano Americano y Presidente del Cartagena, Efesé.

Pencho Rosique también compartió gobierno municipal con su dilecto amigo y colega, Enrique Braquehais García, compañero inseparable de caminatas con quien suele desempolvar recuerdos que se han revalorizado con el paso del tiempo: “mira, Enrique, aquí, en esta esquina, había una tienda (...) éstos tenían un hijo muy listo que entró a la primera en el Cuerpo General y llegó a Capitán de Navío con mando en plaza...

Cuando su amigo Ginés Huertas Celdrán fue nombrado Presidente de la Diputación Provincial en Murcia, a Pencho Rosique le propusieron ser Alcalde de Cartagena y en un gesto de severa humildad cartujana Pencho se refugió en la Iglesia de la Caridad a meditar sobre tal ofrecimiento y allí junto con su Patrona y su Maruja decidieron que lo mejor era renunciar. San Francisco de Borja decía: “Son grandes ante Dios los que se tienen por pequeños

No obstante, después de su andadura política por el Ayuntamiento de Cartagena, Pencho es nominado y elegido Diputado Regional y nombrado Vicepresidente Segundo de la Mesa de la Asamblea Regional de Murcia, como lo informaba su Boletín nº 1 del 3 de junio de 1983.

El Boletín Oficinal de la Asamblea Regional de Murcia nº 35, del 28 de julio de 1989, promulgaba: “Mediante escrito II-5152, de fecha 27 de julio actual, firmado ante la Mesa de la Cámara, conforme a lo que previene el artículo 11 de su Reglamento, Don Fulgencio Rosique Navarro ha expresado su renuncia formal, por motivos personales, al cargo de Diputado Regional de la Asamblea Regional de Murcia” Y aquí concluye la carrera política de una persona que en sus modos públicos y privados siempre se ha conducido sin dogmatismos, con un margen para la duda y, en todo caso, con tolerancia. Mira si es conciliador que, en ocasiones no sabías a qué partido pertenecía. ¡Lo qué yo te diga! Pero como Pencho no podía estar públicamente inactivo, fue durante una larga temporada Presidente de la Comunidad de Regantes del Campo de Cartagena, por la que recibió la Espiga de Oro de Torre-Pacheco.

Un 9 de junio de 1990, Día de la Región, en un acto institucional le imponen la Medalla de Oro a Fulgencio Rosique Navarro, al diario La Verdad y a título póstumo a José María Morales Meseguer. En esa misma ceremonia fue nombrado hijo predilecto, al actor aguileño, Francisco Rabal Valera.

Sin que jamás lo haya pretendido, Pencho, llegó a convertirse en una especie de oráculo viviente, pero éste no está localizado en Delfos, sino más cerca, en el paraje de Los Navarros. Allí imparte, para amigos, vecinos, conocidos y medio pensionista, sabios y pragmáticos consejos impregnados de un autóctono senequismo aljorreño y es que Pencho, posee una arrolladora autoridad moral, no sólo en su entorno familiar, sino en el de sus amigos y aledaños. Verbo y gracia: recuerdo a mi desaparecida suegra, Mariquita, su hermana, que cuando había que tomar cualquier decisión, por mínima que esta fuera, siempre advertía en tono intimidatorio ¿Supongo que se lo has dicho al Tito Pencho? Si te atrevías a decir tímidamente que no, ella replicaba tajante y autoritaria, “pues es menester que se lo digas, porque él tiene más cabesa que tu y eso se lleva, un suponer, en la masa de la sangre”.

Es un sabio hasta para los pequeños asuntos domésticos y para muestra hete aquí un botón. Durante los años en que Pencho ejerció como político, primero en el Ayuntamiento de Cartagena y después en la Asamblea Regional, el protocolo al uso, más riguroso que el de ahora, exigía vestir, incluso en plena y sofocante canícula, de americana, camisa de manga larga y corbata. De la chaqueta y corbata no podía zafarse, pero ¿Cómo evitar la camisa de mangas largas? Su esposa, Maruja, que es tan sabia como prudente y discreta, le encontró un funcional alivio, consistente en cortar los puños de una camisa y coserlos discretamente y sin perpuntes por el interior de cada una de las mangas de aquella cazadora que estaba adscrita, exclusivamente, a solemnidades varias. De este modo tan ocurrente y sencillo, Pencho, de una camisa de manga larga únicamente llevaba los puños.

Añoro aquellas emotivas “matanzas” del campo. Las pláticas y foros se organizaban en función del género. Por una parte, las mujeres: tu Maruja, siempre corriendo febrilmente de un lado para otro gestionando con energía el festín; tus hermanas Josefina y Mariquita, las primas, Luisa y María y tus sobrinas Maruja, Serafina y Ana se entretenían comentando eventos locales y cuando éstos se agotaban, ascendían al nivel regio e interpretaban, a su gusto y manera, los dimes y diretes de la Familia Real y aledaños: “Es menester que el Rey le de menos a la patica y no viaje tanto”. Por otro lado, los hombres, Antonio Fernández de Palencia, Martín Cárceles, Eduardo Borgoño, tus consuegros, Antonio Madrid y su Eulalia y Luis Amante y su Encarnita, clamaban al observar la perfección bucólica de la finca: “¡Al jodido Pencho, hasta las ratas le paren conejos! Su razón no les faltaba.

Pencho es un auténtico caso de juventud nonagenaria, con cara de candor de niño de San Idelfonso con tirantes, dotado de un orden mental riguroso y preciso. Sigue viviendo como siempre ha vivido, con sencillez, sin hacer ruido, sin molestar a nadie, dando con su testimonio lecciones magistrales de austeridad y nobleza, porque nunca se ha esforzado en aparentar más de lo que es y pese a sus escarceos como empresario y político, nunca le ha abandonado el clásico diseño de funcionario. Su pudor es incompatible con el brillo, el ruido y las alharacas y si Pencho se extralimita en algo es en sobredosis de sosiego. Ha hecho de la prudencia y la discreción su manera y estilo de vida.

Es obvio, que Pencho es una persona de una fecundidad extraordinaria, pero lo más importante que le ha pasado en su vida fue el día en que conoció a su Maruja, ejemplo de discreción y entrega. Se casaron por todo lo alto un 3 de abril de 1948 en la Iglesia de la Caridad ¡Llevan sesenta y tres años de matrimonio y eso sin contar el tiempo de cortejo, acoso y derribo! Sois una referencia moral para toda la familia y amigos. Os deseo larga vida para que sigáis disfrutando con vuestros hijos, Antonio y Mercedes, Maruchi y Simón y José María y Belén y de los nueve nietos y casi cinco bisnietos ¡Y la tasa de natalidad subiendo!

Cuentan que un recién ordenado sacerdote se acercó a saludar a un cardenal que a la sazón tenía 95 años y en tono laudatorio le dijo: “Eminencia, le deseo de todo corazón que llegue a los 150 años. El cardenal sorprendido y contrariado exclamó en tono altanero: “querido joven, nunca ponga límites a la Providencia Divina” ¡Pencho, Maruja, vosotros como el cardenal!

 

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