Lunes, Junio 25, 2018
   
Texto

La monserga de los histriónicos

“La mayor parte de los problemas del mundo se deben a gente que quiere llamar la atención”. Thomas Stearns Eliot.

Decía la dama de la política Eva Perón que “con las cenizas de los traidores construiremos la patria de los humildes”, pues continuando con la “monserga” que diría Carlos Herrera, que ya se hace pesada, en este país de traidores por intereses particulares, dícese el dinero, de hecho, hay una reata de chorizos en este país pendiente de pasar por capilla judicial de imputados e imputadas, caprichoso juego de palabras… Otro es el protagonismo patológico del egocentrismo exacerbado donde me aventuraría a calificarlos de “histriónicos” o, seres que están obsesionados con llamar la atención y se desmoralizan si no consiguen atraer el interés de los demás. Éstos, que se las saben arreglar para provocar y conseguir sus objetivos, se muestran exagerados en sus maneras y en sus historias.  Expertos en la teatralidad, en la manera de convertir un hecho trivial en un acontecimiento enormemente relevante con sus tergiversaciones. "Inflan" las historias para así ganarse la atención de los demás, sobre todo, con entonaciones teatrales, como Godot y lo absurdo de su teatro. El histriónico se ve obligado a distorsionar las cosas, bien en su contenido o bien en la forma de relatarlas para su beneficio y protagonismo.

En este país, e imagino que, en el resto de países civilizados, habrá monigotes de feria que se identifiquen con el histriónico, sin duda, mirar Trump, aquí, dando un repaso liviano por ingrávido, que diría Machado, a la cabeza y distanciado del resto, está este personaje llamado Carlos y de apellido Monte….., un asno gerundense con barretina que ha conseguido liderar a otra reata de asnos que se creen el ombligo del mundo desde las provincias catalanas, éste, al contrario que sus progenitores políticos como Claris, Lostau, Maciá o Companys, en el ideario independentista a Dios gracias ya que de algo sirve estar en el siglo XXI en algunos aspectos, no tiene delitos de sangre pero, sí es convicto de otros muy graves por los que pagará barrotes, y otros, como la imbecilidad supina menos graves, no tengo dudas de que una temporada en la cárcel le quitará la tontería, la risa y la peluca. Lo que no termino de entender es, como, degradando a una región como la catalana al más mísero de los herrumbres económicos y sociales, siga el pollino teniendo tontos por adeptos.

Pero hay más excéntricos del protagonismo, un Iglesias sin campana, pero de estridente sonido, supera de largo los límites de la vanidad y el patológico protagonismo histriónico, también, acompañado de un coro de bufones y concubinas de la política que a modo de líder egipcio o triste sectario de telefilme de domingo es admirado e idolatrado, curiosa corte de concubinas que alardean de la identidad femenina y de la trashumante igualdad de género pero, no tienen ovarios de criticar al misógamo circo de la decadencia femenina  islámica, cobardía de pancarta progresista.. Le sigue a la zaga el barón rojo y su “resistiré”, el líder de la vetusta izquierda que no de la banda de rock duro, el heredero del fracaso de las políticas zapateristas y del rancio liberalismo en constante pelea con la mediocridad de la nueva izquierda representada a golpe de camisa de mercadillo, pero perfumada con Dior o Chanel, cosas de la tramoya.

De vanidosos cansinos esta este mundo lleno, de histriónicos picarescos anaranjados también, otro que disimula, el quiero, pero no, el abrazafarolas de discurso fácil y “quedabien”, que al final se lleva el gato al agua visto el bajo nivel de inteligencia de los contrarios, el más listo de la clase. Un Rivera que, sin montera ni capote de paseo, mueve la muleta con cierto desdén y desaire, adornándose en cada suerte, ha toreado a Rajoy con el capote y la muleta, ha banderilleado a Sánchez con banderillas negras y se ha ensañado con la pica gualda y roja en Podemos, ahora, tras una estacada fallida en Cataluña, pero haciendo herida al morlaco, se prepara para cortar alguna oreja y sobre todo algún rabo en el ruedo político nacional, con algún descabello rojillo de por medio en otra variante más espabilada del histrionismo.

Y de esto y de estos, en Cartagena tenemos de sobra y de rabiosa y permanente actualidad, en la figura de un exalcalde, archivado provisionalmente, por ejemplo…, por la gracia e interés de la Castejón y decepción y fraude de sus votantes entre los que me incluyo, despreciado y humillado por la de Pozo Estrecho, nos ha brindado innumerables tramoyas caricaturescas y hasta groseras en demasía, insultos, agravios y desprecios  cayendo en el pozo del ridículo político más acervado, personajes que, gracias a su indicativo de “SP” en el cuarto trasero, nos infiere un derecho impenetrable para censurarlos y criticarles en su actuación, acertada subjetivamente, o no… Y a ella misma, a la alcaldesa, que tiene muchos huevos la ironía sufrida en esta ciudad por populacho ideario del proletariado sociata, ejemplos significativos del egocentrismo y la patología psicológica del centro de atención más estruendoso, le gusta que la fotografíen, como sea y donde sea, cual patricia romana en sus más furtivas fantasías, se cree una diva de las pasarelas, y de excelentísima, por lógica, tiene poco, sobre todo adornada con su carnavalesco sequito de oportunistas, y la verdad, sandeces y monsergas en su estúpido discurso le sobran “a esta alcaldesa”, como le gusta de llamarse.

La mediocridad socialista en estado puro que hacen que, una ciudad como Cartagena no haya podido caer más  bajo, y mira que ser más mediocre que la nómina cartagenera y murciana del PP es difícil, indigentes intelectuales cobrando del erario desde hace dos décadas y siguen, o lo que es lo mismo, de nosotros,  pues a todo hay quien gane, y ojo, temerariamente pueden venir elementos nuevos que haga a este ex matrimonio mal avenido, hasta buenos, cosas de la mediocridad política de este país donde cualquiera se cree válido. Me quedo con la fina ironía de un verdadero fenómeno histriónico, el de Tabarnia, de cómo lo absurdo puede hacer a lo ridículo más grotesco y risible con dulce protagonismo encolerizante, los independentistas catalanes, estos mamarrachos donde incluso en Tabarnia tiene cavidad. Habrá que ir creando “cartamurnia” para dar cobijo a tanto tonto con certificado de Calidad que mora en estas latitudes. Necesitamos, efectivamente, construir esa patria de los humildes a costa de todos estos traidores, a pesar de pecar todos un poco de histrionismo y yo también en demasía.

 

'Dignidad periodística'

Decía Martin Luther King que “nadie se nos montará encima si no doblamos la espalda”, pues esa es la visión y la misión de los periódicos independientes sin subvenciones ni extensión política, diarios arrebatadores, con contenidos argumentados y metódicos pero contundentes en su oficio noble de denuncia e información, diarios que se han hecho fuerte, no solo en Cartagena, donde no hay parangón, sino en el resto de España, ora por el bocadillo de mortadela del resto de prensa contemplativa, lo que más, ora por las subvenciones comprometidas del hipócrita sustento, ora por la inanición periodística a golpe de salmo y epístola en la que se amparan comediando y transgiversando la información. Plazas fáciles, al cabo, para un periodismo arriesgado, veraz y contundente ya añorado y al que Ortega puso tilde, pero como en todos los derivados sociales, víctima del costumbrismo político, tan engañoso como nocivo, y sobre todo, víctima de los iracundos ataques de la progresía mediocre mal entendida y perfectamente manipulada con derecho feudal, por su recesión epistemología, un derecho de pernada que está débil democracia ha contemplado como parte inherente a los estadios constitucionales que hoy sufren la cobardía de sus dirigentes y, por extensión, la debilidad manifiesta de sus acciones, ataques impunes y consentidos por la negación institucional de las evidencias, como los facinerosos ataques a sedes periodísticas y periodistas contrarias al argumento de la absurda y manipulada revolución de fortuna. “Que nadie se les monte encima y para ello no se dobla la espalda”, como Luther.

No cabe duda que, como decía el escritor Argentino Ernesto Sábato sobre la dignidad y la globalización, razonamiento que yo extiendo a la vida periodística, más allá de la humana por la vinculación profesional del periodismo a la aventura y la honradez,  por su génesis de honestidad y nobleza, por su propia revolución interna en la búsqueda de la verdad y no la de las izquierdas retrogradas y ancladas en el propio feudalismo de su espíritu que, solamente usan la violencia gratuita como altavoz de sus reivindicaciones, antes, ahora y siempre, con argumentos desargumentados por sus triviales filosofías decrepitas y fracasadas pero cultivo de su decadencia humana.

Todos tenemos entendido que el periodismo es investigación y búsqueda de la verdad, más allá de la permisiva  y falsa herencia mercantil, pero ya hace décadas, se ha convertido en una espina en la dignidad de su alma reivindicativa, siempre en sentido angosto a los tristes intereses estandarizados, un bocadillo de mortadela por el que se venden, con una subvención que asegure el sustento o, en el peor de los casos y muy denominador común a los imperios económicos comunicativos como una extensión o arma política del progresista de turno, o estos personajes de tenebrosa moda que quieren alcanzar el cielo con las armas o, amparando a los que defienden la simbología del atentado cobarde, y eso ha dado con la mediocridad y el sensacionalismo amarillo periodístico de este mundo globalizado.

El ataque deleznable a un periódico de provincias con corazón y empaque nacional o a los propios de entidad nacional, con ente soberano, merecen la máxima condena, de colaboradores, de desconocidos, de legisladores y de regidores, pero, sobre todo, de compañeros de ¿profesión?, ya no los hay ante la violencia y la desfachatez no hay competencia ni competitividad, que nadie, ni ningún medio se equivoque, lo contrario es eso, doblar la espalada ante el poder manido, algo muy de moda, los ataques violentos a la libertad de prensa y la comunicación son torpedos a la línea de flotación de la estabilidad institucional y sobre todo constitucional, a la libertad propia del ser humano, al sistema, además, del ataque en paralelo a los derechos fundamentales a los ciudadanos en su derecho a la información.

No tengo dudas de que reponerse sin lamentos es algo que los viejos perros de la guerra saben hacer, y digo perros como sabuesos incólumes ante las verdaderas contingencias, y de eso estos diarios comprometidos con la verdad, comprometidos con su código deontológico, humildes pero contundentes, han recabado sobrada experiencia. “Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás son relaciones públicas”. George Owell. Suerte y al toro.

 

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