Viernes, Diciembre 14, 2018
   
Texto

El libro gordo de PEPE-TE

La venda que oculta la realidad de esta región no se cae, menos tras la borrachera de prepotencia y el baño de masas de la última representación teatral con un coro de palmeros al son de ¡Presidente!, ¡Presidente!, a codazos en busca de  la renta fácil y amigable de un puesto político, más de lo mismo. Claro que si se cae y aparecen los de la rosa colora y demás juglares de lo absurdo, mejor mantenerla. En síntesis, otra muestra más de mediocridad bananera en un país de pandereta y una región de “alcasiles”, y eso se pagará en las urnas, o no, porque los dos años venideros, visto lo visto con los canticos al viento “pepero” y los disparates “sociatas” será otra tragicomedia, orasí, aderezado con antífonas catalanas de acompañamiento que enmascaran la realidad de una región trivial en un país desacelerado.

Entrando en materia y desautorizando al presidente en detrimento de aquella hermosa Carolina que nos acompañó de la mano de Pedro Ruiz en sus sainetes televisivos, volvemos a encontrarnos con un ejemplar de la ejemplarizante tarea política murciana gestionado por  los mosqueteros de la salvación de la región, región que se pueden guardar en las entretelas, y así, borrachos de soberbia remarcan su altanería presentando las memorias dieciochescas de su gestión, quince capítulos de trasnochada literatura que a nadie engaña, excepto para culminar el clímax en un congreso de plastilina, moldeado hasta en los medios de comunicación a imagen y semejanza del Virrey y el presidenciable.

Dicen los pregoneros del momento que el señor feudal ha realizado grandes hazañas, casi cruzadas místicas contra la infiel oposición, y justifican con trinos de fondo y algún arpa, las incompetencias demostradas al asumir las competencias de Educación y Sanidad, menos mal que las de Justicia no han llegado. En ambas, a la cola de las 17 taifas españolas, el informe PISA puede maquillarse o pintarse de colores azules pero es la más profunda realidad, y lo de Sanidad para “Cum Lauden” a la desacreditación en la gestión impuesta desde la capital.

Otra vez aparece el centralismo pimentonero que subyace desde hace siglos en esta región, desde que el Obispo huyera hacia tierras lejanas de la costa, florece como exabrupto de esta borrachera de vanidad, y si alguien tiene dudas, la voz de oro de la representación política murciana del PP, el Sr. Martínez Pujalte se encarga de airearlo, de sentenciar que Murcia es mejor que Cartagena, ya lo sabemos en la costa, y desde hace ya muchas décadas estamos más sometidos todavía, primero con la vergonzante gestión socialista y ahora con la sumisa inacción pepera. Y seguimos con el libro gordo de Pepete, en Educación y en Sanidad los exponentes regionales ya han hecho su trivial labor, y los/las locales, sin duda “Necesitan Mejorar” o por lo menos acabar la ESO…, política, el que la empezara.

Es obvio que en dos décadas la ciudad y la región ha tenido que mejorar, ¡solo faltaría!, pero, ¿ha progresado adecuadamente?

Socialmente, esta Región y esta ciudad vuelven a estar a la cola de los reinos de taifas, y eso no lo digo yo, lo dicen los datos oficiales, con un 30% de murcianos en el umbral de la pobreza nos permitimos jaranas políticas y teatros mezquinos. Además aireamos al viento los logros conseguidos, por respeto a los ciudadanos se hubiera agradecido más austeridad en las declaraciones.

En infraestructuras y transporte… ¿cuándo llegará el AVE a Murcia?, ¿y a Cartagena?, hagan sus apuestas, a Murcia sobre el 2020 y a Cartagena…

El cercenar un segundo hospital, necesario en la ciudad y la comarca o argumentar, con la pseudo privatización de la Mancomunidad con las desoladoras, no es una ironía, igual que el incremento del paro en la comarca, a pesar de colorear los datos a conveniencia política.

En lugar de las bambalinas en las que se menearon los “presidenciables” en el sarao, los murcianos necesitan menos gasto corriente, menos excelsa administración –por la cantidad desmesurada de funcionarios y cargos políticos con puesto de funcionarios-. Necesita menos cargos  de confianza, menos diputados, menos derroche y menos teatros de guiñol, por el contario, sí más trabajo y más atención, más compromiso sanitario y más calidad educativa y para eso hay que saber gestionar, y gestionar no es ahogar económicamente al ciudadano, por supuesto más igualdad entre los ciudadanos de la región, que hoy por hoy no la hay.

Además, los cartageneros necesitamos menos centralismo, menos humillación por parte de la metrópoli, menos consentimiento de nuestro gobierno municipal hacia el regional. Necesitamos menos cargos de confianza en el gobierno municipal, necesitamos menos concejales y concejalas de uno y otro color, ediles sin pasado que diría Machado, y sin currículo para gestionar, lo dice la página web del Ayuntamiento, porque algunos y algunas le echan un par…, y proceder de Nuevas Generaciones no es sentencia de confianza, más bien al contrario, verdaderamente peregrino, pero así…, adornan y rellenan, y visto lo visto con las gestiones realizadas equivocadas, como reconoce la Regidora, que sean más competentes, que ya huele y duele tanto escarceo.

Necesitamos menos acoso impositivo económico, menos impuestos y menos persecución con las multas para cumplir un programa económico, Cartagena necesita más empleo y menos parados y por supuesto menos propaganda ilusoria, vamos a doblar la caída laboral en la región, la nacional ya de Guinness. no más milongas, ¿“indicios de mejora”…?, sin cifras de calendario y sobre todo seriedad, sensatez para recobrar la confianza perdida, porque podrán ganar las elecciones de nuevo pero la confianza no la tienen, ni unos ni otros.

Cartagena necesita que las obras faraónicas no se incrementen un 300%, una buena gestión hubiera permitido terminar el aciago palacete de los deportes y hubiera sobrado dinero. Cartagena necesita a su consistorio luchando por la biprovincilidad  -recordar que la alcaldesa y el PP se sumaron en la primera legislatura, pero fue humo- y evitar la fuga de juzgados a la capital, además de evitar el cierre de hospitales, también promocionar debidamente el turismo de sol, campo y playa muy deteriorado, máxime con el privilegio de tener en nuestro territorio el malogrado Mar Menor. Cartagena necesita que su Regidora no permita descalificaciones entre Cartagena y cualquier otra ciudad y encima de su colega de congreso, como las vagas comparaciones de Murcia en detrimento de la Trimilenaria.

En este país, en esta región y en esta ciudad los ciudadanos nos hemos convertido en potenciales delincuentes, estamos vigilados y asediados, mientras los únicos libres de  pecado son, curiosamente, la principal preocupación de los ciudadanos españoles después del paro, que no es otra que la corrupción y el manoseo político y esto lo dicen las encuestas estatales y dan fe las televisiones, ¿o no?

Cartagena, el PP y la sociedad política local necesitan un regio refresco en sus instituciones. Pero lo curioso, a pesar de parecer imposible es que es fácil de conseguir y es lo que los cartageneros esperamos de nuestros regidores. Decían que el camino se demuestra andando, aunque utópico. Deshacerse de los cargos de confianza y poner a todos los concejales sin dedicación exclusiva y con sueldos de la media a trabajar y a gestionar, a pensar…, sería un buen comienzo.

 

El libro gordo te enseña, este libro gordo aburre, tanto disparate ya no entretiene y os digo decepcionado, hasta el año que viene. Feliz Navidad

 

Decepción

Decía Moliére que “somos fácilmente engañados por aquellos a quienes amamos”, y en este caso por analogía de  quien confiamos políticamente o de quien recibe nuestro voto “universal”. Ese es el sentimiento que me embarga y me “fastidia por no decir, me jode”, un sentimiento de insatisfacción que surge cuando no se cumplen las expectativas y te machaca día a día, una DECEPCIÓN.

DECEPCIÓN porque los ricos siguen siendo más ricos y los pobres abundan cada vez más, ya no solo a nivel nacional, sin ir más lejos, en la decepcionante Región de Murcia, feudo del Virrey Valcárcel y su anodina corte, con su decepcionante gobierno del PP, y sus decepcionantes lacayos y lacayas consistoriales, se amplía la grieta social, las desigualdades son monstruosas, ya que hay más de 400.000 murcianos condenados al umbral de la pobreza, y en el país las grandes empresas y fortunas concentran el 72% del fraude fiscal, 42.000 millones al año, datos de escándalo y para muestra un botón, aquí en Murcia casi el 40% de los ingresos fueron para los más pudientes, que se establecen en un 20% de los murcianos y mientras, en esta decepcionante región, con estos decepcionantes políticos, en los ayuntamientos siguen dilapidando innecesariamente el erario en cargos designados a “dedo” y beneficiándose de sueldazos indecentes.

DECEPCIÓN porque lo que ha traído la crisis han sido menoscabos en unos pocos, los de nómina, y así, el Ministerio de Hacienda dirigido por el señor Montoro, en lugar de prescindir por decreto de la mitad más uno de los políticos en el Congreso y en el Senado, de la mitad más uno de los concejales en los 8000 municipios de la Nación, prescindir de la totalidad de los diputados de las 17 taifas y principal agujero de despilfarro del gasto público. En lugar de desenmascarar las grandes fortunas y los resultados de las grandes empresas como las eléctricas que nos ahogan, en lugar de gestionar los recursos de los más débiles en contra de los más fuertes, se ha dedicado a perseguir a la honrada y sufridora  clase media, al honrado funcionario y al honrado pequeño y mediano empresario, eso sí, con chabacanas medidas como amedrentar con impuestos y ya le circo, perseguir las bodas y bautizos, mientras en su casa el dinero se escapaba por las ventanas de Génova.

DECEPCIÓN porque el año próximo a los jubilados les van a subir, al más pintado 4 euros, un 0.25%, y a la viuda más desgraciada, ni tan siquiera uno. Vomitivo y se atreven a salir en el Congreso como perroflautas de la Moraleja a dar lecciones sociales, este no era el mensaje del voto, así sale de la crisis hasta Zapatero que muy despejado no es.

DECEPCIÓN porque hay asesinos en la calle con sorna, y a pesar de las demagogas explicaciones del gobierno, no entendemos los plebeyos que nos dirijan estamentos ajenos al Territorio Nacional. ¿Continuismo zapateril o incompetencia pepera?, creo que algo de las dos derivadas. Si esto pasara en Francia o  Alemania ¿hubieran salido estos asesinos desmedidos a la calle?, seguro que no, luego algo falla en nuestro sistema y en nuestros dirigentes.

DECEPCIÓN por los problemas de la gestión sanitaria, por el copago, que al pobre, le afecta más pagar un euro que al rico treinta. Por desvirtuar la gestión pública de la sanidad sin argumentos que a nadie convence, por engañarnos con “liquidadoras” que justifican las innecesarias necesidades de la gestión pública, y una reata de gestores imputados por oprobio.

DECEPCIÓN por el sectarismo centralista de esta Región que con el beneplácito silencioso de nuestro Ayuntamiento en desamortizar a lo Mendizábal la sanidad cartagenera, y otras permiten acabar con el Rosell de manera nefasta  mientras se mantienen centros triviales como la 7 TV o la millonada del fracaso del aeropuerto internacional, entre otros. Y yo pregunto, ¿Por qué no cierran uno de los hospitales de Murcia?, o ¿es que renta más la venta de los terrenos?, porque esos terrenos se vendarán para ajustar las dilapidadas arcas regionales.  O ¿es un tema de votos regionales?

DECEPCIÓN, no por la marcha del Virrey, más que anunciada y aplaudida, sino por su relevo que, a día de hoy, entre imputados y negados, no acierto a ver un bizarro relevo. Quizás porque se alejan de mi corta entendedera.

DECEPCIÓN por los mediocres baños de masas que se darán este diciembre en Murcia con el beneplácito del Presiente en un  escenario de cuento y farsa donde los asistentes irán, unos a sacar la barriga y otros de figurantes en un contexto de plastilina.

DECEPCIÓN porque se han de pronunciar en breve en Cartagena por el ¿posible? relevo en el liderazgo del PP y el banquillo actual de Santa Florentina no es, ni de regional preferente y nos gustaría a algunos cartageneros que nuestra Trimilenaria ciudad militara por lo menos en la división de plata, la de oro imposible, ya lo sé.

DECEPCIÓN por la escasa o nula gestión del deporte cartagenero, hay más deporte importante de base y no solo futbol y fotografías de fotonovela, que por ignorancia o negación se ignora. Pero claro de donde no hay no se puede sacar, y se mantienen  los intereses arcaicos en las gestiones.

DECEPCIÓN porque la oposición regional y municipal es mediocre a rabiar, los partidos satélites son eso, satélites de la oportunidad, y estamos huérfanos de ideas y líderes, como si de una feria se tratara.

DECEPCIÓN porque hemos perdido la poca libertad que teníamos, somos perseguidos como delincuentes y vigilados como forajidos. En palabras del Ilustre “con mayúsculas” Decano cartagenero, “Estamos aquí porque hoy la  Justicia no se imparte, se vende”, ahora ya, ni respirar podemos, las leyes que deberían resguardar al ciudadano honrado le hacen sentirse perseguido y menoscabado, y hasta la justicia se resiente, las tasas hacen inviable los recursos y las defensas y aquí, al otro lado de la Cadena sufriendo otra vez los vaivenes del totalitarismo centralista. ¿Dónde quedó aquél Palacio de la Justicia?, y a esto, nuestro Consistorio calla y asiente, no como corderos y corderas sino como sirvientes del mecenazgo del Partido. ¿Sabe nuestra alcaldesa que se le votó para que defendiera los intereses de Cartagena?, a veces tanto tiempo en los puestos hacen confundir los objetivos y desvirtúan la realidad, no para establecer cámaras y multas para pagar sueldos exagerados a mediadores municipales, por ejemplo.

DECEPCIÓN por el reparto de cromos en el CGPJ, “a lo Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como”, y me dicen por ahí que la Justicia se establece en la pura democracia…

DECEPCIÓN por la gestión ineficaz de empresas estatales como Navantia que han perdido el tren de la competitividad por menoscabo en la gestión comercial de la misma y en los desarrollos productivos del siglo XXI, Calidad, Procesos, Producción… para muestra la pérdida franca de contratos.

DECEPCIÓN por los recortes en Educación y en una ley que a nadie beneficia, basada en promiscuas rencillas ideológicas, con esta ley no se desarrolla la cultura del esfuerzo, no se establecen las pautas interinas laborales necesarias y se desvirtúan los recursos necesarios, no los virtuales del 2.0 que es una milonga.

Alguien dijo que la vida es una constante ruleta de fracasos y decepciones, de tristezas y de lágrimas, sin embargo, también existen los buenos recuerdos, entonces nos gobernaban otros y no precisamente los del PZOE. Y por si alguien exhala una sonrisa al viento en esta lectura de cinismo, parafraseando…, esto no son celos ni rabia escondida, ni mucho menos envidia, simplemente es DECEPCIÓN.

 

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