Con la venia... Carmen de la Fuente

Escrito por Antonio Alarcón. 3 de octubre de 2016, lunes.

“La mirada del jefe, es una mirada muy cenital. Es muy interesante, un proceso de aprendizaje vital más allá de lo estrictamente jurídico”


"La ley es el lecho por donde pasa el torrente de los hechos" - Émile Boutroux (1845-1921)

¿Quién es Carmen de la Fuente?


 

¿Fue vocacional ser fiscal?
Fue vocacional dedicarme a la administración de Justicia, fue vocacional el tratar de defender los derechos de los más vulnerables y de los más débiles, era como mi idea de conseguir un mundo más justo. Me hice fiscal pensando en esas personas que no tienen medios, que tienes desgracias en la vida que no deciden vivir. Es una función que he terminado queriéndola con el tiempo. Como fiscal la función de protección de los derechos es lo que más me apasiona, especialmente con los colectivos más vulnerables.

¿Tiene alguna preocupación por la sociedad?

Creo que estamos en un momento de una quiebra de los derechos sociales, y una quiebra del principio de igualdad, el cual se ha trabajado mucho y durante dos siglos conseguirlo y de alguna forma nuestra democracia es frágil, y está en peligro. Es una sociedad que se siente desprotegida, y a largo plazo si me preocupa. No sólo a nivel de España, sino a nivel Mundial. Ya no se habla de la globalización como se hablaba antes, todo esta conectado pero estamos en un momento para sentarse y reflexionar sobre modelo de sociedad y derechos de las personas. Me preocupa que la frustración se pueda tornar en demasiado conflicto, y en dificultad de conciliar. Es una época de todos contra todos, en lugar de todos a favor de todos para crear un mundo más justo.

¿Qué es lo que más le gusta en su día a día, y lo que menos como fiscal?
Lo que menos me gusta es acusar, me gustaría que pudiésemos explorar formas de una justicia restaurativa, más que una justicia punitiva. Camino poco explorado. Lo que más me gusta, aunque mi tarea actualmente como fiscal-jefe es diferente, ya que conlleva labores de coordinación, servir de apoyo en labores de fiscal a mis compañeros, garantizar la unidad de actuación de los fiscales y una parte de relaciones institucionales, ya no hago tanto el trabajo de fiscal estrictamente puro y duro, por tanto, desde el cargo que ocupo actualmente diría que lo que más me gusta desempeñar en la gestión.

¿Defina Justicia?
Justicia… !Justicia para todos¡… también justicia es justicia para todos. Reparto, distribución, acceso, participación… todo lo que no permita que eso se dé, es injusto. La búsqueda de la verdad sería otra de las cuestiones, pero la búsqueda de la verdad es muy compleja y esta llena de matices objetivos y subjetivos.

¿Ha notado mucha diferencia entre las funciones como fiscal a fiscal-jefe?
Sí, claramente sí. Tengo más trabajo, tengo más responsabilidad, tengo más preocupaciones… Evidentemente tiene su parte positiva, en una fiscalía como esta, que es una fiscalía pequeña pero que a su vez interviene en todas las fases de los procedimientos, en todas las jurisdicciones y que verdaderamente tiene un volumen de trabajo de población a la que atendemos, los dos partidos judiciales de Cartagena y San Javier que es comparable a algunas comunidades autónomas como la Rioja o semejante a capitales de provincia como Pamplona. Lo mismo estoy haciendo una guardia, que acudo a una sala de Lo Penal o de la Audiencia, del  juzgado de familia… Valgo para un roto como para un descosido.

La mirada del jefe, es una mirada muy cenital. Es muy interesante, un proceso de aprendizaje vital más allá de lo estrictamente jurídico.

¿Cuál o cuáles han sido los casos llevados como fiscal más duros?
Más que caso en concreto, diría tipología de casos. En los juzgados de familia de Bilbao intervenía cuando se acordaba el acogimiento o la adopción de un menor, estaba por otra parte la nueva familia de acogimiento, los padres biológicos, y el fiscal. Para mí, habiendo un menor de por medio, en el que estaba los padres adoptivos que habían tenido un nuevo vínculo con el menor, por otro lado los padres biológicos que alegaban que tenían la capacidad para tener al menor, y tener que llevar este tipo de casos es muy costoso.

¿Qué opina de la pena de muerte?
Estoy totalmente en contra. Está claro que no es una medida reparadora, no repara nada. Básicamente lo único que repararía sería el deseo de venganza de alguien, y evidentemente eliminar el posible peligro en el futuro. Yo creo que por el camino nos dejamos como humanidad la posibilidad de buscar medidas alternativas, y de entender el por qué de las cosas, incluso partiendo de que sin ninguna duda fuese el autor material, pero aún teniendo la seguridad absoluta de que una persona haya cometido el hecho más atroz, la humanidad debe dar una vuelta más de tuerca de como resolver los problemas que se tiene, ya hay instaurada una pena en vida, por lo que sería una forma de romper por completo nuestra escala de derechos.

¿A qué personaje histórico tiene algo que agradecerle?
A San Ignacio de Loyola. Creó un método de ejercicios espirituales y, más allá de su historia vital de que era un soldado y luego un día se convierte, inicia un método de trabajo muy duro por el bien de la humanidad, etc. Lo cierto es que en un momento anterior de mi vida, es los que me planteaba cual era mi lugar en el mundo, que quiero ser y como trabajar por la justicia, lo que es el proceso de ejercicios de San Ignacio de Loyola tuvo mucha repercusión en mi historia vital.



Agradecemos la entrevista concedida a Carmen de la Fuente, que a pesar de poder estar pisando a diario una gran alfombra gruesa tras terminar su carrera de Derecho en uno de los despachos de abogados más elitistas de Madrid llevando casos de las empresas más importantes de nuestro país, decidió pisar el suelo firme y frío de nuestros tribunales, y con toda la amabilidad, simpatía y atención dedicar un poco de su valioso tiempo a realizar esta entrevista.

Esta claro que, como predicaba San Ignacio de Loyola, ‘¿de qué sirve ganar el mundo, si al final pierdes tu alma?’. No sé si esta mujer perdió el mundo o ganó su alma, pero lo que si puedo asegurar es que como persona es igual de extraordinaria que como fiscal. Un verdadero placer y muchísimas gracias.


 

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