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PERIÓDICO DE SUCESOS, TRIBUNALES y TRÁFICO DE LAS COMARCAS DEL CAMPO DE CARTAGENA Y DEL MAR MENOR                                                                         booked.net

“Para ya, para…, déjame”

Es la frase que se escucha en la grabación que efectuó el hermano de una menor ante el presunto abuso sexual de su padrastro y que forma parte de las pruebas de una causa que ha llegado a la sala de vistas de la Audiencia Provincial. La Fiscalía pide una condena de 12 años al considerar que existió agresión sexual continuada durante tres años, mientras que el encausado dice que sólo fue una vez fugaz debido a que iba borracho, contando su testimonio con el respaldo de la madre y de la propia víctima, cuya declaración es distinta a la que ofreció en la fase de instrucción.



La sección quinta de la Audiencia deberá resolver un asunto de presuntos abusos sexuales que ofrece la particularidad de que la víctima y su familia apoyan en el juicio el testimonio del investigado, lo que no es habitual.

El asunto se destapó en una población de la comarca cuando una noche fue avisada por los vecinos la Policía Local al desatarse un incidente en una vivienda. “Nos indicaron que había un revuelo y que estaba un hombre con un cuchillo enfrentado a dos jóvenes, por lo que pensamos que era un asunto de amenazas. Luego parecía que era de maltrato y al final resultó un presunto asunto de abuso sexual”, explicaban en sala los agentes, quienes también indicaron que la madre de la menor insistía en llevar a su hija a un centro sanitario, apuntando que no la dejaban. “Estaba muy nerviosa y llorando”. Así lo indicaron también en su declaración los agentes de la Guardia Civil que llegaron después. Uno apuntó que el hermano les dijo que tenía una grabación sonora en su teléfono móvil. La misma recogía, según les dijeron, a la víctima diciendo “Para ya, para… no; déjaje” y que, supuestamente, se dirigía al padrastro cuando estaba acostada en su habitación. El audio fue transcrito por los agentes y pasó a ser prueba de este procedimiento. El hombre fue arrestado y está desde agosto de 2019 en situación de prisión provisional.  

La Fiscalía considera que fueron varios los episodios en los que el investigado abusó de su hijastra y que llegó a la agresión sexual. La base de esta conclusión está en lo que declaró la menor cuando declaró en el juzgado en la fase de instrucción.

El encausado, por su parte, sostiene que sólo una vez y por encima de la ropa se sobrepasó, sin llegar a más, y que era debido a que iba en estado de embriaguez.

Su pareja, y madre de la víctima, en sala reforzó el testimonio del hombre y dijo que más tarde del incidente su hija también le dijo lo mismo. También negó que sus otros hijos hubiesen dicho alguna vez que su pareja se había metido en la habitación en otras ocasiones con esos propósitos.

La chica, menor de edad, declaró con biombo para no ver al acusado. En su testimonio dijo que sólo fue una vez. “Estaba borracho y me tocó por encima de la ropa”. Cuando la fiscal le preguntó porqué ante el juez de instrucción declaró que había sufrido más abusos y agresiones sexuales, dijo que lo hizo “porque tenía miedo de que mi tía me pegara”. Sobre tener el himen roto apuntó que ya había tenido relaciones sexuales antes, pero que no podía decir con quién.

El hermano, que fue quien grabó el sonido que figura entre las pruebas, y la hermana de la joven respondieron con evasivas en sala y afirmaron que el padrastro nunca se había adentrado en la habitación a escondidas con propósitos lascivos.

Después declararon los agentes de los cuerpos de seguridad. Una guardia civil afirmó que notó aquella noche a la chica “muy retraída”, pero que le habló de varios episodios de abusos.

Su compañero comentó ante el tribunal que la noche en que se destapó el asunto el hombre dijo que cogió el cuchillo para defenderse tras ser amenazado al descubrirse el asunto y que después habló “en plural” de que lo hizo varias veces, pero con dudas. Los policías locales, por su parte, dijeron que esa noche la madre hablaba de abusos sexuales.

El último capítulo de declaraciones en el juicio correspondió a una forense del Instituto de Medicina Legal. “La chica llevaba una rotura de himen cicatrizada, de más de tres meses”, dijo sobre el capítulo físico, apuntando que la causa podía estar en una relación sexual, pero que también se puede ocasionar por otros motivos. Sobre cómo estaba anímicamente la chica, dijo que se le notaba “muy afectada por la repercusión que iba a tener lo que se había descubierto. Tenía un testimonio de credibilidad y habló de no haber mantenido relaciones sexuales con otra persona”.


Las partes acometieron después sus conclusiones. La fiscal mantiene la petición de condena de 12 años de prisión y del pago de 10.000 euros de responsabilidad civil, los cuales ha satisfecho ya el encausado. “El investigado dice en sale que no recuerda, pero hay pruebas suficientes para condenarlo, pues los indicios apuntan a que la realidad es lo que se contó en la fase de instrucción por la víctima y por su madre, además del propio investigado. Además, también desvirtúa su presunción de inocencia las declaraciones que la misma noche efectuó a los agentes, a lo que hay que sumar la grabación sonora que efectuó su hermano en la habitación donde dormían”.

El letrado Joaquín Lisón Cabezas llevó la defensa. Su petición principal es que su cliente sea absuelto “porque no existen pruebas de que sea autor de un delito continuado de abuso sexual entre 2016 y 2019. En el plenario no se han preguntado por esos supuestos episodios, con lo que el delito continuado no debe contemplarse. En segundo lugar hay que recordar que las declaraciones válidas son las que se efectúan en sala y no en sede judicial”, apuntó. En el supuesto de que se considerase culpable por parte del tribunal, de forma subsidiaria, “hay que contemplar entonces la confesión, el estado de embriaguez, las dilaciones indebidas en el proceso judicial no imputables a mi cliente y la restitución del daño al pagar la responsabilidad civil, siendo el único episodio los tocamientos por encima de la ropa. También está el testimonio de la propia víctima explicando que su primera declaración estaba influenciada por el miedo a su tía. Su explicación ha sido coherente”, remarcó.

El presidente del tribunal, José Manuel Nicolás, quien estuvo acompañado por los también magistrados Jacinto Aresté y José Francisco López, dio al investigado el derecho de la última palabra. “Lamento lo que está pasando. Pido perdón por ese tocamiento, pero no cometí las demás acusaciones”, dijo. 

Etiquetas: Región

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