Martes, Noviembre 21, 2017
   
Texto

Avalancha

Las cosas que no se cortan van a más. Esa sensación tengo con el gran desembarco de argelinos de las últimas horas. Decenas de pateras y cifras récord de personas. Su destino ha sido Cartagena, donde todavía no está muy claro si es puerta de Europa, aduana o lugar de avituallamiento.

Lo cortés no quita lo valiente. La labor humanitaria no está reñida con una situación que no es asumible, y mucho menos se puede prolongar en el tiempo, y quizás se ha llegado a estos niveles por la inacción precedente para cortar el grifo.

Ya dijimos en un artículo de opinión anterior que son ‘sin papeles’ pero no ‘sin inteligencia’ y que sabían que llegando a mogollón los dejaban libres y podían seguir su ruta, siendo Francia el principal punto de destino. Es más, después nos hemos enterado de más cosas, como que algunas pateras avisan desde el mar de que están llegando para que las autoridades españoles vayan a recogerlos. ¿Quién dijo miedo?

Esta vez la historia parece diferente, y no porque haya venido alguno hasta con su mascota (un perro). Para empezar me quedo con una foto, la que muestra a las autoridades locales, autonómicas y nacionales unidas. Gracias, gracias, gracias. Los ciudadanos nos merecemos más servidores públicos y menos políticos.

La faceta humanitaria ha sido garantizada (tanto por el rescate de los que van en frágiles embarcaciones como por la atención posterior) y a partir de ahí ya se puede analizar y actuar sobre el fondo del problema para España. Otra cosa es por qué dejan sus países, pero aquí lo que nos ocupa es que llegan a nuestra casa, donde no se atan a los ‘perros con longaniza’ y donde generan problemas. Valga un detalle. Las ONGs se han volcado en darles acogida, pero recordemos que sus recursos son limitados y por eso tanta gala o cena benéfica. Si en unos días esta avalancha se meriendan los recursos para los vernáculos (gentes del lugar), pues llegarán más actos solidarios y más dinero que sale de los bolsillos de los ciudadanos. Y encima, resulta que esos alimentos son para ‘coger fuerzas’, pues para la gran mayoría Cartagena es la primera escala de su viaje hacia tierras galas. Es decir, el avituallamiento. Y dentro de lo que cabe, mejor que sea así, pues si se quedasen todos aquí los calentamientos de cabeza serían mayores.

Otro problema está en las personas que alcanza cada operación (guardia civil, salvamento marítimo, más de cien voluntarios de Cruz Roja, ejército, Policía Nacional, agentes jurídicos, ONGs, autoridades…), entre las que hay bastantes que cobran horas extras por exceder sus jornadas de trabajo. En la Comisaría de Cartagena hay ciudadanos que no han podido presentar denuncias por estar todo el personal centrado en la llegada de inmigrantes. Tampoco es justo.

Más motivos. Cuando llega la avalancha muchos han quedado en la calle por falta de espacio, personal o recursos. ¿No se podría colar alguien indeseable? Recordemos que estamos en alerta antiyihadista. Si las medidas de seguridad son mayores, esta facilidad de entrada no tiene lógica.

La clave está en el origen y, en su defecto, a que no lleguen. Mientras otras rutas se les cierran o complican, aquí han encontrado una autopista tanto por la distancia (150 kilómetros de Orán a Cabo de Palos) como por la (hasta ahora) falta de recursos. No me gusta criticar a nadie y no tengo nada contra el anterior delegado del Gobierno en esta nuestra Región, pero es cierto que hay un contraste muy grande con lo que Antonio Sánchez-Solís ha hecho (y dicho) en muchos meses y cómo ha irrumpido Francisco Bernabé, con diligencia, operatividad y hablando de “asalto a las costas de la Región”, de “ataque coordinado sin precedentes” y que por la puerta del viejo continente sólo se pasa de forma “legal”. Agrada escuchar las cosas por su nombre, sin paños calientes ni tópicos políticamente correctos. A partir de ahí se podrá buscar el candado que precisa el pórtico de Cartagena para los ‘ilegales’, pues para los ‘legales’ no existe problema alguno.

 

Los españolitos del montón activan al ‘gran poder’

Unos y otros se manifiesta, cada partido político se posiciona, la situación se enrevesa… Es la movida del desafío independentistas. Y en todo este panorama son los ciudadanitos quienes, retirando cuentas de entidades catalanas, fuerzan la jugada clave que asusta a los poderosos bancos. A partir de ahí, todo parece haber cambiado.

No es habitual en en este diario hablar de asuntos que no sean de Cartagena, pero en este caso estamos en un tema del que prácticamente todos hablan, por lo que he decidido ser yo uno más de los que opinan sobre el año del anticonstitucional referéndum por la independencia de Cataluña.

Desde (muy) fuera, mi posicionamiento ha sido en todo momento el de la unidad nacional por algo muy simple. Sí se acepta que de esta forma se independice Cataluña llegará un efecto dominó, incluso en esta misma tierra catalana. Digo yo que si Cataluña se separa de esta forma, luego tendrán que aceptar que un ayuntamiento decida con la misma fórmula independizarse. Y es más, dentro de ese hipotético municipio, lo mismo podrían hacer los vecinos de un barrio; y ya, por poner ejemplos, hasta una comunidad de vecinos. Lo que no es, no es. Estamos en un país democrático con vías constitucionales por encima de impulsos y mentalidades.

Durante días hemos escucha a Puigdemont, Rajoy, Sánchez, Iglesias, Rivera y todo un elenco de políticos junto a escenas penosas. La situación parecía que se quedaba con pocas salidas y nadie daba con la tecla. Sin embargo, volvemos a lo de siempre. No siempre los que más gritan son los que deciden. Las mayorías silenciosas existen y éste ha sido un ejemplo más. Cifras difícil de enumerar de ciudadanos anónimos empiezan a cancelar sus cuentas en entidades catalanas como Caixa y Sabadell, a los que se les enciende la luz roja. La bajada en bolsa y la gran cifra de clientes que están perdiendo los obliga a actuar, y entonces todo cambia. Parece claro que ha sido la jugada clave en todo este berenjenal. Se dice que por encima de los partidos están los bancos, que son los que financian sus campañas políticas, y parece que así se confirma una vez más. Desde que han dicho que dejan Cataluña han arrastrado a otras grandes empresas y el asunto separatista toma otros derroteros. A Puigdemont apenas se le ve y no salen los resultados del ilegal referéndum. Recordemos que a las 48 horas de su publicación debería llegar la declaración unilateral de independencia. Mientras no salgan no hay cuenta atrás.

Desde mi (muy) particular visión me da la sensación de que esto ya no es lo que era. Poco a poco la palabra ‘diálogo’ cobra fuerza y ahí es donde podría estar una salida airosa a los que se metieron en un jardín con tanto fango. Pienso, con el gran riesgo a equivocarme (como tantas veces hago), que al final puede llegar un Artículo 155 encubierto. Me explico sobre este augurio. Dimiten los actuales gobernantes catalanas y, con el compromiso de no presentarse a nuevos comicios, se convocan elecciones autonómicas. No habría que echar a nadie, pues se irían de forma voluntaria. Una forma airosa de ‘desaparecer’ sin riesgo de recibir penas de prisión.

La cuestión es que ‘Juan Español’ (así se llamaba hace años a los españolitos de a pie) decide, aunque sea en silencio, como hace en las elecciones como han hecho siempre desde que España es democrática y pese a sondeos y otras apariencias. Los que no han quedado bien parados han sido los partidos políticos, especialmente los catalanes, pero tampoco se salvan los nacionales. Lento el PP, intransigente Ciudadanos, ambiguo PSOE y en fuera de juego Podemos.

Un último apunte. Habrá que agradecer a los independentistas catalanes que con su acción han generado la mayor reinvindicación social de nuestra enseña nacional desde los éxitos de la selección española de fútbol. Muchas gracias.

Es una opinión, simple y llanamente, reiterando que muy posiblemente me equivoque porque todo está ‘ferpecto’.

 

Pág. 1 de 21

 

 

Prohibida la publicación de fotografías de este diario digital con la marca 'CYA' en cualquier publicación o en Internet sin autorización.

 

Login Form

Este sitio utiliza cookies de Google y otros buscadores para prestar sus servicios, para personalizar anuncios y analizar las visitas en la web. Google recibe información sobre tus visitas a esta página. Si visitas esta web, se sobreentiende que aceptas el uso de cookies. Para mas informacion visite nuestra politica de privacidad.

Comprendo las condiciones.

EU Cookie Directive Module Information