Lunes, Junio 18, 2018
   
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El tamaño de las movilizaciones

El jueves fue de protestas en la calle. Padres de alumnos del colegio San Cristóbal, vecinos del arco sur del Mar Menor y del comité de empresa para reclamar la reforma de la estación del tren y más inversiones. Entre todos no llegaron a trescientas personas. Por contra, el fútbol moviliza este fin de semana a miles de personas.

En absoluto voy a poner en un lado de la balanza el deporte y en otra las causas sociales, en absoluto. Cada uno tiene sus argumentos y una cosa no tiene que ir en detrimento de la otra. Sí quiero referirme a que el problema no es capacidad de movilizarse, sino de voluntad y que en esta tierra todos nos apuntamos a una fiesta pero preferimos, por regla general, que a la lucha vayan otros.

Aprovechando la coyuntura de contrastes de esta semana, con este panorama creo que merecen un reconocimiento todas aquellas personas del movimiento vecinal, que se van al frente por el bien de las personas de su entorno pese a que muchos de éstos no se enrolan en la tropa. Sin ellos muchas quejas quedarían en barras de bar y tertulias fugaces. La pena que me da es que esa generación de vecinos inquietos por su entorno no está encontrando un relevo generacional, para suerte de nuestros políticos del futuro.

Así lo veo, aunque quizás pueda estar equivocado y resulta que todo está ‘ferpecto’.

 

Sanciones con rumbo desconocido

El juicio que ha celebrado la Audiencia por supuestas coacciones de un cabo del Seprona a varios cazadores ha desvelado una situación muy llamativa (y quizás sorprendente) para el ciudadano. Resulta que los agentes desconocen qué sucede después con la sanciones que ponen y, en este caso, fueron archivadas por Medio Ambiente las cuatro que levantaron.

Si se pusieron fue por ‘algo’ y si no han prosperado es por otro ‘algo’. Lo normal sería que el agente conociese (de forma automática) si lo que ha denunciado ha prosperado o no y el motivo, pues pudiera tener una idea equivocada que le lleva a sancionar de forma equivocada, originando trastornos a terceras personas, o porque se haya producido algún cambio en la normativa. También debería tener la opción de oponerse a su archivo si considera que actuó bajo el manto de la legalidad.

Lo que, desde fuera, no se ve normal es que entre la acusación y la resolución no exista conexión, aunque quizás estemos equivocados y resulta que todo está ‘ferpecto’.

 

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